Las claves del día Suscríbete a nuestra 'newsletter' y recíbela cada mañana de lunes a viernes

Crónica Personal

Puntilla al desafío

El juez Llanera tiene un coraje fuera de lo común y ha plantado cara a los que se mueven al margen de la ley

Daba igual que eligieran a Turull con la mayoría suficiente, que le proclamaran presidente con toda solemnidad, que se soliviantaran los diputados constitucionalistas y abandonaran el hemiciclo o exigieran abortar la sesión de investidura; como daba igual que Puigdemont pronunciara soflamas desde Waterloo, Suiza, Finlandia o donde quisiera que se encontrase. Daba igual. El 155 y la Justicia han dado la puntilla al desafío. Porque como decía el torero, lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. Lo que se promueve desde la ilegalidad y la falta de respeto a la Constitución no se puede llevar adelante.

Los partidos constitucionalistas demostraron que sabían bien lo que hacían cuando promovieron la activación del 155. El Gobierno central asumió las atribuciones de la Generalitat para que los catalanes no asumieran las consecuencias devastadoras de unos políticos irresponsables y ya era cuestión de estar atento a las decisiones de esos políticos para ir desmoronando una a una sus propuestas.

El juez Llanera tiene un coraje fuera de lo común y ha plantado cara a los que se mueven al margen de la ley utilizando todos y cada uno de los resortes que puede utilizar. Ha adelantado plazos marcados por su propia agenda de trabajo para bloquear iniciativas, no ha dudado en recordar que el Tribunal Supremo tiene en su mano decisiones que pueden apartar de la carrera secesionista a algunos de sus máximos promotores, e incluso puede reactivar la euroorden tras el procesamiento de quienes han huido pero pretenden mandar desde otras ciudades, donde viven cómodamente mientras sus compañeros se desesperan en prisión.

Cataluña, por muchas maniobras que inventen Puigdemont y Torrent, no va a ser independiente. Esas maniobras han encontrado el muro del 155 y de la Justicia, el muro del 155 y el del PP, PSOE y Ciudadanos, el muro de miles de catalanes y de grupos sociales,que han decidido abandonar su actitud acomodaticia y silente para echarse a la calle y proclamar que se sienten españoles. Catalanes, pero españoles.

El espectáculo del Parlament ha sido, una vez más vergonzoso. Pero las trampas que querían hacer los independentistas utilizando a Torrent y su capacidad de promover plenos, investiduras, comisiones o reuniones al margen de los plenarios, se han visto abortadas por quienes esgrimen la mejor baza para deshacerse de quienes delinquen: los reglamentos, las normas, los estatutos, las leyes y la Constitución.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios