La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Quitada de mascarillas

Indulto, mascarillas… Todo vale. Aunque los beneficiarios le desmientan y los sanitarios recomienden prudencia

Para quitada de mascarilla, la de Sánchez jugando con una mano con las mascarillas y con otra con los indultos. Quitada de mascarilla, de máscara, de antifaz, de careta… De todo aquello que sirva -acudo a la primera acepción de máscara- para no ser reconocido o practicar ciertas actividades escénicas. Es la suya una máscara de mala calidad, puro engañabobos que deja transparentarse el rostro que pretende ocultar para ofrecer una representación meticulosamente guionizada, planificada y ensayada con técnicas del Actor's Studio. Pero a quienes están predispuestos a creerle -una innovadora fusión entre fan de celebridad mediática y militante inquebrantablemente adherido a su líder- esta delatora transparencia no les afecta. Los fines son tan excelsos que justifican cualquier medio.

Los asesores de Kennedy -tan imitado por Sánchez- crearon en la campaña electoral de 1960 el famoso eslogan ¿Le compraría un coche usado a este hombre? que colocaron bajo una fotografía de Nixon. Pues a Sánchez muchos españoles, empresarios incluidos, le compran el coche usado una y otra vez pese a sus continuas averías, caras reparaciones, cuentakilómetros trucado y abolladuras. Es su mérito, desde luego.

A la vez que afirmaba en Barcelona que "debemos emprender una agenda de reencuentro, volver al sitio en el que dejamos de escucharnos, porque hay muchas cosas que compartimos" y que Carmen Calvo celebraba que "cada día haya mucha más gente que entiende que los indultos son un paso en favor de la unidad y el bien general de España", Aragonès y el cada día menos prófugo y más exiliado retornable Puigdemont afirmaban desde Waterloo que los indultos no son una solución al conflicto entre España y Catalunya, y que sólo aceptarán una "solución global" que acabe con la "represión" y dé vía libre al debate "sobre la soberanía de Catalunya y el derecho a la autodeterminación" porque "el independentismo nunca renunciará a su objetivo: la independencia de Catalunya".

¿Afectarán estas palabras a Sánchez y sus fans e inquebrantablemente adheridos? No. Como tampoco le estropearán el acto de mañana en el Liceo, el mismo escenario en el que se estrenó Pagliacci en enero de 1895 con su famosa aria Ridi, pagliaccio: "¡Actuar! ¡Mientras preso del delirio, no sé ya lo que digo ni lo que hago! Y sin embargo es necesario... ¡esfuérzate! ¡Bah! ¿Acaso eres un hombre? ¡Eres un payaso!".

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