el cuadrilátero de esteban la esquina

José Aguilar

Rajoy, Rubalcaba y las sierras

TODO es bueno para el convento, decía el fraile, y llevaba una prostituta al hombro. Todo es aprovechable en campaña electoral, y algunos frailes del pensamiento han querido aprovechar un error insignificante de Mariano Rajoy en el debate del lunes para sacar un rédito más que problemático.

Ya conocen el asunto. A propósito de la propuesta de Rubalcaba de eliminar las diputaciones provinciales -que ha puesto de los nervios a los socialistas que controlan, por ejemplo, la de Sevilla- y de su recomendación a Rajoy de que visitara los pueblos de la sierra de Cádiz, el candidato del PP replicó que ya los conocía y que había estado en Zahara, Olvera, Grazalema... y en Cazalla y Constantina, que no son de Cádiz, sino de Sevilla.

Un fallo que, si algo demuestra, es que de lo que uno no sabe es mejor no hablar y que el silencio es preferible a la metedura de pata, sobre todo si te están viendo doce millones de personas a las que les pides que confíen en tu solvencia. Pero nada más. Por mucho que haya viajado por Andalucía, que lo ha hecho, la capacidad de gestión pública de Mariano Rajoy no depende de que se conozca al dedillo, al cabo del tiempo, a qué provincia pertenece cada uno de los pueblos visitados. Si se acordara de todos demostraría una excelente memoria, y nada más. Estos lapsus molestan mucho a los habitantes de los municipios ninguneados por la equivocación, pero de ahí no pasa.

Si me apuran, peor estuvo Rubalcaba. Es diputado precisamente por la provincia de Cádiz y ha estado en ella con frecuencia como buscando despojarse de la calificación humillante de cunero. Sin embargo, perdió una gran oportunidad de ridiculizar a Rajoy -tal vez no le escuchó porque las palabras de ambos se solapaban en aquellos momentos del debate- aclarándole que ni Cazalla de la Sierra ni Constantina son gaditanas. Él sí tiene la obligación de saberse el nombre de los pueblos gracias a cuyos votos es diputado en el Congreso. No son tantos, menos de cincuenta. En fin, tampoco en su caso es para rasgarse las vestiduras.

En el mismo pasaje del debate se produjo otro error de Rajoy que me parece más grave, y nadie se lo ha reprochado. A vueltas con las diputaciones y la división administrativa de España, el presidente in pectore admitió que estas corporaciones son de mucho antes de la Constitución. "Sí, las diputaciones son de 1836, de Javier de Burgos". Pues no, don Mariano. Las diputaciones surgieron con la Constitución de 1812 y la configuración provincial la hizo en 1833, mediante una circular, Javier de Burgos. Que, por cierto, era de Motril. Provincia de Granada. Quizás le sea más exigible a un candidato a gobernar España el conocimiento de este dato histórico.

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios