DÍAS TREPIDANTES

fernando Jáuregui

Lo que Rajoy no dijo... pero dirá

COMPRENDO que puede ser un vaticinio arriesgado, pero, esta vez sí, España, perdón, Madrid, puede tener sus Juegos en 2020. Existe un clima como de confianza lo suficientemente extendido, un apoyo nacional, aunque con algunas fisuras, y me parece que nuestro país se percibe ahora como una nación con francas posibilidades de recuperación económica y que España 2020 no va a ser ese Estado descorazonado, deprimido y empobrecido que es ahora. Desde ese punto de vista, a la mayoría le gustaría que la resolución del Comité Olímpico iniciase ese camino hacia un gran final de la década que tan desastrosamente hemos iniciado.

Por eso me decepcionó tanto Rajoy cuando se refirió a las esperanzas de recuperación económica y, en política, nos prometió más de lo mismo, sin cambios ni correcciones de rumbo: curiosa manera de interpretar lo que dicen las encuestas sobre la clase política, en general, y sobre el PP y el Gobierno, en particular. El caso es que Rajoy está patentemente optimista, el descenso de la prima de riego -con un repunte por Siria- y la no tan mala marcha de la Bolsa le tienen medio eufórico, suponiendo que en él quepa tal estado, y ve cómo los temidos periódicos anglosajones son más condescendientes que hace cuatro meses. Amén de que las cifras de paro de agosto volverán a ser bastante buenas.

Así que ¿por qué no completar el subidón con la seguridad de que esta vez la concesión de los Juegos va a venir a parar a suelo patrio? Al fin y al cabo, son mucho más que deporte: todo un país se vuelca en ellos. Sería una enorme decepción para el Gobierno -y para la mayoría- que el voto vaya a parar a Tokio, lo que podría ocurrir, o, mucho más improbable, a Estambul, que no lo merece. Rajoy no lo dijo en Sotomayor, pero si nos dan los Juegos, sacará más pecho que nadie para hablar de la "confianza" que existe en España, etcétera.

Y menos mal se va a producir antes de que la locura de la cadena humana y de la Diada se extiendan en Cataluña. El poder institucional y político estarán en Buenos Aires demostrando que España es toda una nación pujante y, cuatro días después, desde una autonomía, se va a lanzar un enorme desafío a la unidad del Estado: España entera apoyó los Juegos de Barcelona de forma entusiasta; era toda una opción política, aunque aquellos eran años de inicial euforia. ¿Responderá igual Barcelona si le caen a Madrid? Continuará, vaya si continuará.

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