negociaciones para formar gobierno

Alberto

Rajoy sigue adelante

El PP proclama su derecho a volver a intentar la investidura de su presidente El Comité Ejecutivo Nacional cierra filas pese a la polémica propuesta sobre Soria Pedro Sánchez da un paso más y pide "generosidad" a las "fuerzas del cambio"

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LA derrota no es el final. Superado el mal trago de la investidura fallida (170 diputados a favor frente a 180 en contra en ambas votaciones), Mariano Rajoy sigue adelante: volverá a intentar que el Congreso le otorgue la confianza para presidir el Gobierno antes de que, conforme al artículo 99 de la Constitución, expire el plazo de dos meses para elegir un presidente del Ejecutivo antes del 31 de octubre o que se convoquen automáticamente elecciones a Cortes Generales, las terceras en un año.

El PP había convocado para ayer un Comité Ejecutivo Nacional para cerrar filas con su presidente tras la derrota en la Cámara. Una derrota dura porque los apoyos se acercaban a la mayoría absoluta: se quedó a seis síes. Y once abstenciones de ser investido. No hubo dudas. El presidente en funciones seguirá adelante en su intención de ser investido sin que haya que ir por tercera vez a las urnas.

A la confirmación de que no se rinde le puso voz la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, quien afirmó que el presidente de su partido tiene "la legitimidad de los votos" logrados en las elecciones generales del 26 de junio, que reforzaron su victoria del 20 de diciembre de 2015, al sumar casi 670.000 votos y rozar los ocho millones de sufragios y al aumentar la representación en 14 escaños, de 123 a 137.

"Nosotros queremos gobernar. Tenemos derecho a seguir intentándolo. Tenemos más de dos millones de votos sobre la siguiente fuerza más votada, hemos mejorado los resultados", sostuvo De Cospedal, calcando los argumentos ofrecidos por el propio Rajoy a los máximos dirigentes del partido en la reunión a puerta cerrada.

El cierre de filas, no obstante, se vio enrarecido por la polémica decisión del Gobierno de proponer al ex ministro José Manuel Soria, como director del Banco Mundial, lo que ha generado malestar tanto en el interior del PP -incluso con declaraciones públicas de algún notable, como el presidente de Castilla y León, Juan Vicente Barrera- como entre su principal socio, Ciudadanos. Pero la polémica no opacó el objetivo de reforzar a Rajoy: "Si alguien debe plantearse cambiar de candidato es el PSOE", sostuvo a su llegada a la sede del PP la presidenta de Madrid, Cristina Cifuentes, mientras que el propio Herrera aclaró que ni en Génova, sede nacional, ni en ninguna otra sede autonómica está en cuestión el liderazgo del actual presidente.

Así que el guión se mantuvo: Rajoy sigue adelante. Lo volverá a intentar. Para poder seguir haciéndolo, María Dolores de Cospedal dijo que Rajoy trabajará para tratar de "preservar" el acuerdo con Ciudadanos y con Coalición Canaria, en un intento por alejar la imagen de ruptura del mismo que escenificó en el mismo fracaso de la investidura el líder del partido naranja, Albert Rivera.

No se quedará en salvaguardar los 170 escaños que le apoyan. Según De Cospedal, además, Rajoy seguirá intentando negociar con el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.

"No hay otras alternativas, salvo que el PSOE acepte cosas inaceptables", dijo la secretaria general del PP en referencia a una posible alternativa de Gobierno encabezada por los socialistas con el apoyo de partidos independentistas.

Pero los actos de Pedro Sánchez parecen empecinarse en que sí hubiese otra alternativa. Tras una sutil primera invitación durante el debate de investidura de Rajoy, Pedro Sánchez volvió a apelar ayer desde Galicia a las "fuerzas del cambio", a las que pidió "generosidad" para buscar un acuerdo que abra la puerta a un Gobierno alternativo al propuesto por Rajoy, aunque no hizo mención expresa ni a Podemos ni a Ciudadanos.

"Doy mi palabra de que trabajaremos sin descanso para poder entendernos entre todas las fuerzas políticas del cambio", dijo en un acto preelectoral del PSdGa celebrado en Sigueiro (La Coruña), donde que afeó la propuesta de Soria al Banco Mundial: "Rajoy no tiene remedio".

"España necesita un Gobierno con urgencia, sí, pero sobre todo necesita un Gobierno limpio, social, justo, creíble y dialogante, y ese nunca será el Gobierno de Rajoy", añadió Sánchez.

Pareció más un relato preelectoral que un verdadero ofrecimiento, quizás porque es consciente de que Ciudadanos no se prestará a ningún tipo de pacto con Podemos, pero necesita huir de la imagen de que es quien aboca a la convocatoria a las urnas, en principio para el 25 de diciembre según los plazos legales actuales, aunque hay consenso de modificar la duración de la campaña para no hacer coincidir la votación con el día de Navidad.

Frente a esta postura, el expresidente socialista del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero le recordó a Sánchez que "pactar no es traicionar" y que unas terceras elecciones serían "un serio fracaso" y un hecho "muy grave" para el sistema democrático institucional de España por lo que ha pedido "responsabilidad" a los partidos políticos para llegar a acuerdos.

Por su parte, Albert Rivera llamó ayer a "intentarlo todo" para evitar unas terceras elecciones. En un acto de Ciudadanos en Vitoria, abogó por el desbloqueo apelando a Rajoy, que "tiene la obligación de ceder y buscar más apoyos", y a Pedro Sánchez, que, opinó, "debe abandonar la posición del no".

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