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Desde mi córner

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

¿Reales las preocupaciones del sevillismo?

La rumorología se ha disparado de tal forma que la clientela ya va a estar en pie de guerra

Está pasando, es indudable y el sevillismo está lógicamente inquieto. Hay quien edulcora la situación calificando de simple ruido lo que está ocurriendo, pero lo cierto es que el personal se inquieta porque se teme lo peor. Puede que los temores no estén acordes con la realidad, pero Sevilla es un pañuelo en el que los secretos son muy complicados de mantener y la continua compra de acciones a precios desmesurados te ponen en lo peor.

La sensación de que los actuales manijeros del accionariado van a pegar un pelotazo de escándalo es difícil de evitar. Sólo tranquiliza el hecho de que no haya un paquete mayoritario, ya que no parece lógico que haya un comprador que en vez de comprar un club de fútbol lo que adquiera sea un problema. Y es que en el plano accionarial, el Sevilla Fútbol Club se compone de dos fuerzas que no poseen el anhelado 51% que permita gobernar como gobernaba Lopera al Betis.

Como los rumores corren como la pólvora y cualquiera tiene un conocido al que le han pagado veinte o treinta veces más de lo que le costó la acción en 1992, pues la dinamita está servida y el personal se inquieta. Además como en la rumorología es habitual que las cosas se desorbiten, pues también se da el caso de sevillistas que pretenden arreglar sus haciendas mediante la venta de un modesto paquetito a precios que ni a soñar cuando soltó aquellos dos mil duros por acción.

¿Y hay motivo cierto para tanta preocupación como ahora existe? Pues cuando el río suena... pero tampoco hay por qué poner en duda el sevillismo de los que ahora tienen el comodín en sus manos. Sí es real que en el Sevilla cohabitan dos bloques aparentemente irreconciliables, pero por dinero baila el perro y son tan sugerentes los cantos de sirena y tan atractivo el color del dinero de que se habla... En fin, un sobresalto y muy lógico siempre que el dinero entra en juego.

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