la ciudad y los días

Carlos Colón

Recortes y enfermos crónicos

LAS cosas ya estaban suficientemente mal para los enfermos renales sometidos a diálisis. No sólo por el sufrimiento que les ocasiona su enfermedad y las limitaciones que les impone, sino por los problemas de transporte que, con independencia de su estado y edad, les somete a torturadores tours turísticos por los pueblos incluidos en una única ruta. La ida es soportable, aunque suponga pérdida de horas en pacientes que disfrutan de poco tiempo útil. Pero la vuelta, dada la debilidad tras la sesión, es insoportable. Que los ciudadanos tengan que soportar lo insoportable supone el fracaso de una política supuestamente progresista o de una sociedad supuestamente desarrollada.

Estaba oyendo un testimonio sobre esta cuestión en el magazine local de Manuel Salvador en la Cope cuando tropecé con la noticia de la protesta de la Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha contra las Enfermedades de Riñón (Alcer) ante los recortes sanitarios que afectarán a los enfermos renales crónicos. La asociación, que agrupa a 45.000 pacientes, ha manifestado a través de un comunicado su preocupación por el copago de los fármacos en los tratamientos crónicos y del llamado "transporte sanitario no urgente", que incluiría las ambulancias utilizadas para acudir a las sesiones de diálisis.

"El copago sin límite del transporte que necesitan los pacientes renales en tratamiento de hemodiálisis -se dice en el comunicado- pone en peligro su salud. La mayoría tiene que acudir tres veces en semana, pero los hay que acuden cuatro, cinco o incluso seis, dependiendo de su situación y de las patologías asociadas. El coste no es el mismo para un paciente que viva a 10-15 Km. de su centro más cercano que a 150-200 Km., o que tenga que desplazarse de una isla a otra porque no hay tratamiento de hemodiálisis en la que reside, por lo que muchos no podrán asumir sus costes". Si a ello se suma el copago de los medicamentos que han de tomar de por vida, el coste económico puede ser "inasumible para los pacientes crónicos" y podría acarrear "con toda seguridad" situaciones en las que se ponga en peligro la vida de muchos de ellos.

La Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública alertaba ayer de que, al garantizar las prestaciones "estrictamente dirigidas a la curación o prevención de la enfermedad", el Gobierno ha utilizado una expresión "muy peligrosa" porque "parece dejar fuera los procesos que ni se curan ni se previenen", es decir, las enfermedades crónicas. Entre ellas las renales. En Sanidad se debe cortar como se opera: para sanar y salvar el sistema público. No vayan a convertirse los recortes en autopsia en vez de cirugía.

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