Visto y oído

Antonio / Sempere

Recuerdos

HACE veinticinco años no existía nada parecido a Tengo una pregunta para usted. Ni autonómicas. Ni siquiera grandes hermanos. Hace veinticinco años, siendo una persona corriente con ganas de conocer la televisión por dentro, no quedaba otra que concursar. O al menos eso pensaba yo. Y me puse manos a la obra.

Cuántos recuerdos. Corría el mes de octubre de 1984 cuando me decidí a pasar los nervios propios de semejante trance. Fue en Silencio, se juega', el debut televisivo de El Gran Wyoming, un programa de tres horas de duración en la Segunda Cadena que se emitía en el más riguroso directo, y que consistía en una ronda de preguntas anecdóticas sobre lo visto y oído en una película compartida con todos los espectadores desde sus casas. Preguntas del tipo cuál era la matrícula de tal coche, o cuántos cubiertos había sobre la mesa en tal secuencia.

Dirigía el invento José María Fraguas de Pablo, hermano de Forges, y actuaba como secretaria del programa otra de sus hermanas. Cuando comenzaba la emisión de la película, nos acompañaba a una sala de visionado, nos daba un bloc de notas, y para distraerse, se ponía a hacer alguna que otra llamadita desde el teléfono fijo. Todavía quedaba mucho para que las facturas chivaran a qué números y a qué horas se realizaban las llamadas, y para la llegada de los móviles. Tampoco sabíamos nada de tarifas planas por parte de la línea que monopolizaba el mercado. Tal vez por eso recuerdo la anécdota.

Mi acompañante, José García Sanjuán, y yo no ganamos demasiado. Pero iniciamos un bonito itinerario, solos o formando equipo, asistimos en otra veintena de concursos más. Sin duda que fueron años felices, sobre todo porque no volverán.

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