hoja de ruta

Ignacio Martínez

Rehenes aéreos

DESDE el próximo lunes los pilotos de Iberia van a hacer honor a la semana que entra: la Pascua. Van a hacer la pascua a los usuarios de su línea aérea y al conjunto de su compañía. Y no lo van a hacer sólo un día, sino todos los lunes y viernes hasta el 20 de julio. Se niegan en redondo a que su empresa monte una línea de bajo coste, Iberia Express, para competir con las que ya hay por todas partes quedándose con la mayor parte del negocio del transporte aéreo de pasajeros.

La compañía en cuestión ya ha empezado a funcionar el 25 de marzo. Y los pilotos, una casta indomable de reconocida fama, sostienen que la estrategia de la empresa es que esta nueva línea sustituya a medio plazo a la Iberia de toda la vida en sus rutas tradicionales, con otros salarios y otras condiciones de trabajo. Según esta teoría, en el reparto de papeles del consorcio British-Iberia, la británica se quedaría como la marca de prestigio e Iberia se convertiría en una low cost.

Ambas partes acudieron a un hombre bueno, un mediador independiente, que tiene en su haber un récord: puso de acuerdo al Ministerio de Fomento y a los controladores aéreos, que disputan con denuedo a los pilotos del Sepla desde hace años el papel de enemigos públicos números uno de los viajeros españoles. Pues bien, nada de nada. El ex ministro andaluz Manuel Pimentel ha fracasado en su intento de mediación de manera estruendosa. El primer documento de acercamiento que presentó a ambas partes provocó las iras de los pilotos y su ruptura de la tregua.

Eso sí, en un gesto magnánimo, los huelguistas han querido mantener esta nueva protesta fuera de la Semana Santa. Se supone que para no empeorar aun más su desprestigio público. Pero esta batalla es la huelga número 20 de los pilotos de Iberia en los últimos 30 años. Lo que no es una mala hoja de servicios. Esta nueva escaramuza de los pilotos ya empezó en diciembre. Desde entonces han hecho huelga doce jornadas, que a razón de tres millones de pérdidas por día, suman 36 millones de euros. La compañía los ha demandado por huelga abusiva. Y ellos están encantados de verse en los tribunales.

La compañía tiene ahora cuatro aviones Airbus 320 y su plan era llegar a los 14 antes de final de año, con 500 trabajadores, entre ellos 125 pilotos. Para llegar a 2015 con 40 aeronaves. Se trata de cubrir rutas nacionales o europeas que ahora son deficitarias en su mayor parte. El Sepla sostiene que ha ofrecido rebajas en sus sueldos para los pilotos que vuelen con Iberia Express, pero sus cuentas no coinciden con las de la empresa. Galgos y podencos. Las espadas siguen en alto y los viajeros pagando el pato: una vez más se convierten en rehenes aéreos.

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