Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Repetición de milagro en el descuento

NUEVAMENTE M'Bia y otra vez en el alargue para repetición de milagro. Un milagrito comparado con aquel de Valencia, pero milagro al cabo que permite al Sevilla seguir liderando el grupo. Era el gol que evitaba un fracaso que se había gestado en el segundo tiempo tras un lance desafortunado de Kolo, el del apellido impronunciable, que con penalti y expulsión le torcía la noche a un Sevilla sin nada que ver con el anterior.

No se había casi ni roto a sudar y ya se veía que el pleito no era tal, que todo iba a desarrollarse bajo la aburrida práctica del monólogo. Visto lo visto, rival voluntarioso y poco más, terreno irregular, recinto sin encanto, sólo cabía temer que el Sevilla le tomase asco al partido y se fuera alejando de él. Por lo demás, pronóstico claro como el agua clara, con el Sevilla al mando de las operaciones y el Rijeka, consciente de sus limitaciones, jugando como si fuera visitante.

Por lo pronto, sólo Reyes y Banega parecían haberle cogido aversión al compromiso y eso ni era de extrañar ni tampoco significaba noticia demasiado importante. Y antes de la media hora, Iago Aspas deja constancia de su calidad y capacidad repentizadora para agradecer un regalo de Tomecak y dejar las cosas aún menos preocupantes. A partir de ahí, lo que se preveía parece confirmarse, que este partido va a ser un trámite sin apenas exigencias para un Sevilla superior.

Pero el partido se vuelca con ese lance del minuto 51. Con uno menos, el Sevilla pasa auténticos apuros, el marcador se le pone en contra y no le hacen más sangre por la rusticidad y falta de calidad de los croatas. Pero este Sevilla está tocado por una varita mágica y otra vez iba a surgir el milagrero M' Bia para arreglarle una noche que parecía decididamente atravesada. Mejor tener fortuna que no tenerla, que ya apelaba a ella Napoleón cuando nombraba a sus generales.

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