Visto y Oído

francisco / andrés / gallardo

Reservas

LA Gran Reserva ha salido de la bodega de TVE y no sabe a vino rancio aunque haya estado cogiendo demasiado polvo durante un año, a la espera de ser emitida. La producción de Bambú, de tantos claroscuros y navajas brillantes, ha regresado con Vicente Cortázar entre despachos y confesionarios batiéndose en duelo de miradas con su ex, Rosalía. Gutiérrez Caba y Gloria Muñoz, con Ángela Molina como tercer vértice de veteranos, sostienen la acre pirámide de esta Gran Reserva que volvía este lunes con esa luz de atardecer siniestro que impregna la mayoría de sus escenas.

Gran Reserva es de la misma factoría que Gran Hotel e Hispania y su fugaz secuela, Imperium. La policía local con poses de Colombo de Luisa Martín que aparece entre los viñedos es prima hermana del detective Ayala de la serie hotelera porque están cortados por el mismo patrón. No extraña que coincidan muchos de los ingredientes dramáticos de las ficciones de Bambú: los odios entre familias y la combinación de intrigas, sangre y romance. Premisas de cualquier telenovela que se precie y que se trasladan en formato de lujo a estas series nocturnas que muestran el músculo de producción en España pese a todas las precariedades que están sufriendo estas nuestras cadenas.

Gran Reserva recorta y pega de muchas otras series que hemos visto, sí, pero no tiene nada de lo que avergonzarse de otros culebrones de luxe que nos llegan de Estados Unidos con muchas ínfulas como Anatomía de Grey o Revenge o de temporadas muy flojas como la segunda de The walking dead que hoy regresa a La Sexta. Algún seriéfilo puede poner el grito en el cielo, pero puede ser que todavía hayan prejuicios infundados hacia la marca España TV.

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