El balcón

Ignacio / Martínez

Respeto y tremendismo

NECESITAMOS una segunda vuelta electoral para que los ciudadanos zanjen con su voto la duda entre los dos candidatos mejor situados, si nadie tiene mayoría absoluta. Es una de las conclusiones de la jornada de ayer, a la luz de las alegrías y reproches. El elegido en ese segundo turno tendría una mayor legitimidad que en la actualidad: se la daría el respaldo mayoritario directo de la población. Y acabaríamos así con tanta demagogia y tanto llanto como vimos ayer. También con tanto cambalache y postureo como hemos contemplado en las últimas semanas.

La lista más votada a un solo turno no puede dar sin más una alcaldía, en un sistema parlamentario de mayoría absoluta. Todo un presidente del Gobierno no debería calificar pactos legítimos como "excéntricos y sectarios"; Rajoy lo hizo ayer en su Twitter. Para evitar estas situaciones es mejor que hable el pueblo de nuevo, como en Italia, Francia, Alemania o Polonia.

En la jornada del sábado hemos visto y oído de todo. Curiosamente, de lo mejor y de lo peor en las mismas filas, de Podemos. De lo mejor fue el tono mesurado y respetuoso empleado por Manuela Carmena en Madrid, lo que significa que la consideración y buenas maneras no están reñidas con la firmeza de las convicciones. Anunció un cambio radical en los plenos: quiere evitar discursos retóricos, en los que se juega con maquinitas o se habla por teléfono. Pretende hacer plenos programáticos sobre empleo, vivienda, cultura, limpieza, seguridad vial, anticorrupción, participación o educación infantil, marcando objetivos, con datos y calendarios. Carmena recalcó que los concejales están en el consistorio para resolver los problemas de los ciudadanos y esperaba que el trabajo los una como personas, por encima de las diferencias partidarias. ¡Hasta tuvo un agradecimiento a la alcaldesa saliente, Ana Botella!

Su equivalente en Málaga prefirió el ajuste de cuentas. La candidata de Málaga Ahora, Ysabel Torralbo, hizo un discurso duro y soberbio. Hizo una descalificación completa del partido que gobierna Málaga desde hace 20 años: "nosotras les acusamos, les señalamos, les juzgamos, y el veredicto es uno: culpables". Y utilizando el poema Los Nadies del escritor uruguayo Eduardo Galeano sentenció: "hoy afirmamos que estos Nadie, más pronto que tarde, les van a dejar a ustedes sin Nada". Como remate acusó al Francisco de la Torre de venir de la escuela del franquismo. (Fue presidente de la Diputación de Málaga entre 1971 y 1976). En fin, en su debut Torralbo prefirió el tremendismo, con frases como "ustedes son la miseria y Málaga Ahora es la alegría". (Alguien debería decirle que la mejor manera de decir que representa a la alegría no es la cara crispada que exhibió ayer en el salón de plenos).

Total, los nuevos ayuntamientos tienen cuatro años para trabajar por los vecinos y los legisladores deberían mejorar la fórmula de elección de alcaldes y evitar pataletas como las de ayer.

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