La ventana

Luis Carlos Peris

Revoloteo al señuelo de las luces

EXPLOSIÓN de vida, riadas de gente yendo y viniendo sin saberse de dónde ni hacia dónde. Ése ha sido el panorama que ha presentado el centro de la ciudad en este fin de semana. A pesar del frío, las calles estaban llenas de gente, que hasta el tranvía hubo de cortarse el sábado por su dificultad para circular por la Avenida. A todo esto, los abrevaderos registraban unos llenos espectaculares y la causa principal, no sé si esgrimida de forma interesada o altruista, dicen que ha sido el alumbrado navideño. Tendríamos que convenir en que las luminarias atraen al hombre igual que a esos insectos que se arremolinan junto al foco. Pues si es así, bienvenido que sea el adelanto del encendido navideño porque siempre será preferible que las calles estén llenas y no como cementerios. Y, además, todo tiene más parecido a la Navidad que al solsticio de invierno.

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