Las dos orillas

josé Joaquín / león /

El Rey en la Semana Santa

LA presencia de Felipe VI en la Semana Santa de Sevilla ha sido como un tratado de sociología cofradiera. De aquel rey Alfonso XIII, que en las fotos históricas aparece presidiendo el paso de la Virgen de la Victoria, aquel Jueves Santo de 1930, hemos llegado a nuestro Felipe VI en 2015, bautizado ya como el Rey de las bullas. De aquellos monarcas que presidían las cofradías en la plaza de San Francisco, que es donde están los palcos con pedigrí, y donde se encuentra el palco oficial de la ciudad de Sevilla, han pasado a llevarlo al palquillo de la Campana, que es donde está el Consejo para controlar los horarios.

Hemos evolucionado desde aquellos reyes que concedían títulos de Real a según qué cofradías. Las Cigarreras estaba vinculada a la Familia Real desde el siglo XIX, y Alfonso XIII la presidió dos veces. Juan Carlos I vino en la Madrugada de 1984 para ver la salida de la Macarena, una cofradía de todas las clases sociales. En su historia no tan lejana hay hermanos mayores de apellidos ilustres, como los recordados Eduardo Miura y José Luis de Pablo-Romero. Tampoco olvidemos a Doña María, como aquí se la conocía, que era devota del Señor de Pasión (y de Curro Romero en lo taurino), además de ser madre de Rey y esposa también, aunque Don Juan no llegara a reinar.

Felipe VI no ha venido un Jueves Santo a presidir el paso de palio de la Victoria, o a departir con los hermanos de la Quinta Angustia, ni siquiera de Pasión, cofradía siempre monárquica, donde Javier Criado lo mantiene a gala, sino que ha sido el Rey del pueblo, el Rey de las bullas, el Rey del Lunes Santo (que es el día con menos historia de la Semana Santa, sin contar las vísperas). Y ha llamado en el palio del Polígono de San Pablo, y ha visto al Tiro de Línea por el Parque, y fue a la Campana a ver al Rocío, otra cofradía popular, que es una de las de mayor crecimiento en los últimos años. Y escuchó al rey de las saetas del siglo XXI, que es Manuel Cuevas, por supuesto en la Campana. Y estuvo en la capilla del Museo sólo unos minutos, y en la salida de Santa Marta, pero desde dentro.

A todo el mundo se le ha olvidado ya que Felipe VI no vino para ver el Lunes Santo sevillano, sino para presidir la celebración del 75 aniversario de Persán, junto a Pepe Moya, cuya familia es de Los Estudiantes. Después dicen que lo importante aquí no es la Semana Santa y la Feria, sino los empresarios emprendedores que generan empleo, y otras historias parecidas.

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