Las dos orillas

josé Joaquín / león /

Reyes Magos a lo pobre

LOS Reyes Magos han venido y nadie sabe cómo ha sido. Hay que reconocer a Melchor, Gaspar y Baltasar que este año se las han ingeniado bien; quizá no han tenido tanta imaginación desde que vivían en Tartessos, seis siglos antes de nacer Cristo. Los Reyes Magos se han aparecido por Tetuán y por la plaza del Duque, como si se hubieran escapado de un mapping; o por Nervión, como si fueran fichajes fantasmas de Monchi. Han aprovechado las rebajas de los cuatro últimos días, cuando todos los comercios (menos los de Amancio Ortega, que es rico) dijeron que sea lo que Dios quiera, y que el Gran Poder nos ayude con el quinario. La cruz de guía de las rebajas llegó a la Campana antes que nunca, como unas rebajas de vísperas.

Sumen a eso los préstamos y anticipos que pidieron Melchor, Gaspar, Baltasar y algunos más. Ya saben que los Magos representan a los tres continentes de entonces, que ahora se llaman Carrefour. Algunos derrotistas dicen que hemos retrocedido a la posguerra, cuando las familias se levantaban y sólo tenían un regalo pobre. Todo era pobre, mísero, triste... Un tiempo de calcetines zurcidos. Pero ahora por 9,99 euros te venden en Springfield tres pares de calcetines, y por menos aún en los chinos. No estamos tan mal. También hay más luces en las calles. El centro de Sevilla, esa Avenida, luciendo como una fiesta permanente. Y los turistas fotografiados con las luces de colores y el tranvía al fondo. Pues sí, a pesar de que los hoteles de cinco estrellas estaban vacíos, hemos visto turistas. Quizá llegaron en autobús a la estación del Prado, pero estaban ahí, donde los turistas de Santa Cruz.

Los Reyes Magos han venido más pobres, aunque la cabalgata ha sido como siempre, si acaso con un recorte del 25% en el derroche de caramelos. Se tiene el caramelo como unidad de medida, desde que a José Jesús García Díaz empezaron a llamarlo Pepito Caramelos. Pero los tiempos están cambiando. Los políticos, por pudor, ya no escriben cartas públicas a los Reyes Magos. Antes los alcaldes les pedían cosas: un AVE, una Expo 92, unos Juegos Olímpicos…

Zoido, sin que se entere nadie, debió pedir a los Reyes Magos una televisión municipal, más baratita que la de Monteseirín, pero una buena televisión, que es el regalo preferido de los alcaldes. Todo el que no sale en una televisión municipal no existe. Pero a ver quién es el guapo que le pide ahora una tele municipal a los Reyes Magos. Decididamente, son tiempos de sufrimiento, pese al disimulo de las rebajas anticipadas.

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