La ventana

Luis Carlos Peris

Roto el corazón de tanto usarlo

COMO del rayo y precisamente en ese día que se recuerda tan especialmente a un amigo común que se fue de la misma manera, sin avisar. Estábamos anoche con los adentros acongojados porque a la vez se daban dos dolores muy hondos. Mientras recordábamos a Manolo Ramírez en la cita anual a que nos convoca su periódico, en la frialdad del tanatorio y de cuerpo presente otro amigo del alma. Al alba nos había despertado el teletipo peor, el de ese boca a boca que se hace puro vértigo cuando de la muerte de un ser querido se trata. Ser queridísimo Sebastián Albanda, compañero en mil aventuras de las que la vida te da en su día a día y que se nos ha ido como del rayo, con el corazón roto de tanto usarlo. Y estábamos anoche en el recuerdo de Manolo con los adentros deshechos porque otra vez, una vez más, la vida nos puteaba sin consideración alguna.

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