Crónica personal

Pilar / cernuda

Rueda de prensa en la cancillería

VAYA papelón que le toca jugar a Mariano Rajoy este lunes, cuando al finalizar la cumbre hispano-alemana deba comparecer ante los periodistas en la Cancillería junto a Angela Merkel para dar cuenta de su reunión. Vaya trago el que tiene que pasar el presidente español al que Rubalcaba ya pide abiertamente la dimisión, vaya toro duro de lidiar.

La cumbre, importante, debería servir para dar un repaso a las relaciones bilaterales, que van bien, y sobre todo para tratar cuestiones de la Unión Europea que son fundamentales tanto para España como para Alemania: el debate interno que se vive en la UE, la lucha por el protagonismo y la influencia en Bruselas, las cuestiones de política internacional que más preocupan en este momento como son la situación en Siria, la presencia de tropas francesas en Malí con las consecuencias que tiene para el terrorismo islamista en el Sahel, Estados Unidos en la segunda era Obama, el eterno problema con Irán y desde luego el anuncio de Cameron de que si es reelegido convocará un referéndum sobre la continuidad del Reino Unido en la Unión Europea, todo un torpedo en la línea de flotación de una UE que hoy sufre una profunda inestabilidad.

Podemos apostar a que ninguna de esas cuestiones, o prácticamente ninguna, van a ser abordadas por los periodistas que pregunten a Merkel y a Rajoy. La situación del PP contamina la vida española, la política y la no política, y no hay más que echar un vistazo a la prensa extranjera para darse cuenta de que contamina también la vida política y económica de fuera de España. Merkel, que no tiene a Rajoy entre sus mejores amigos a pesar de pertenecer al mismo grupo ideológico, se va a sentir en superioridad de condiciones en la cumbre, que además tratará de utilizar aún más a su favor marcando distancias con un dirigente que en estos momentos no es precisamente bien visto en Europa. Sin contar con que Merkel ya sólo está pendiente de lo que ocurre en Alemania, donde se celebran elecciones en septiembre que quiere ganar como sea, y para las que le conviene mostrarse como la cara opuesta a Rajoy en esa cumbre que llega en tan mal momento.

Los viajes suelen ser motivo para alejarse durante un tiempo de los problemas que agobian el día a día. No va a ser el caso: el nombre de Bárcenas, sin duda, va a revolotear en la cumbre y en la rueda de prensa en la que Rajoy tendrá escasas posibilidades de referirse a las relaciones de España con Alemania.

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