La ciudad y los días

carlos / colón

Salvapatrias ponen la mano

LA desclasificación de los documentos del servicio secreto británico en los que se revelan los datos sobre el soborno de altos militares franquistas para que disuadieran al dictador de entrar en la guerra ratifican una sospecha: lo que los románticos llamaban el genio de los pueblos incluye en nuestro caso un ADN corrupto que parece determinarnos por encima de ideologías, regímenes y situaciones. Es nuestro genio nacional para el chanchulleo y la corrupción. Aquí tienen a los héroes salvadores de la patria poniendo la mano para convencer a Franco de que no hiciera caso a Falange, a Serrano Súñer o al general Yagüe, que deseaban ponerse a las órdenes de Hitler para coger unas migajas del banquete que Alemania se estaba dando con Europa.

En la defensa de la neutralidad los sobornados coincidían con tradicionalistas, monárquicos, la mayoría del Ejército y la Iglesia. Era conocido el violento antifalangismo y antinazismo del Cardenal Segura. Y el influyente Cardenal Gomá había condenado ya en 1934 el racismo ario como "ídolo moderno". Para lograr que los obispos callaran cuando prohibió la difusión de la encíclica antinazi de Pío IX Mit brennender Sorge, Franco aseguró al Cardenal Gomá "que no consentirá en España tendencia alguna en que se concrete un sentido de racismo pagano de forma hitleriana".

Los heroicos salvadores de la patria, oyéndose el eco de la guerra civil y corriendo la sangre vertida por la feroz represión, no hicieron ascos al dinero inglés del soborno para convencer al dubitativo Franco, a quien Hitler aterraba, de la necesidad de mantener la neutralidad. Hace ya 20 años que la corrupción de los generales españoles fue denunciada por el historiador Denis Symith. La desclasificación de los papeles de los servicios secretos ha puesto nombres y cantidades a su denuncia.

Se repartieron 20 millones de dólares de entonces (más de 300 millones hoy) entre prohombres como Nicolás Franco, los generales Varela y Aranda -estos tres eran los que más trincaron: dos millones de dólares por barba-, Gallarza, Kindelán, Queipo de Llano, Orgaz o Asensio. Dicho sea para consuelo de los nostálgicos y antisistema que creen que los Gürtel, ERE o Nóos son cosa de la democracia y la política de partidos. No. Son cosa española, por lo visto. Que la democracia permite denunciar y juzgar. Las dictaduras, corruptas por su propia naturaleza, son su bioclima más favorable.

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