San Bernardo kilómetro cero

La biciestación se ha detenido a pocos metros de la línea de meta, valga el símil ciclista

El barrio de San Bernardo ha crecido. Y en su nuevo centro, la explanada del apeadero de Renfe, ha aparecido en pocos meses un pequeño edificio destinado a depósito de bicicletas. Una biciestación le llaman, acorde al nombre de las paradas del tren y Metro. Y creo que es una buena idea, con el propósito de reforzar al enclave como nudo de comunicaciones de los diferentes modos de transporte y favorecer el uso de la bicicleta como medio de transporte en una ciudad como Sevilla, casi plana y de buen clima. Y en uno de los kilómetros cero de la metrópoli sevillana y el más centrado de todos. Su situación es prácticamente equidistante de toda la ciudad. Con el apeadero de Renfe que conecta con Santa Justa y la estación de la Línea 1 del Metro, que permite ir desde el Aljarafe hasta Montequinto y con principales líneas de trenes de Cercanías, que traen a los universitarios desde Utrera y Lora del Río a las nuevas facultades y a toda la población de Sevilla a los juzgados de Viapol. Y con las paradas de un buen número de líneas de autobuses de Tussam, que conectan preferentemente con el Levante de la ciudad (Sevilla Este, Torreblanca, Palmete y el Cerro), algún circular exterior y la línea de autobús del aeropuerto. Todos son argumentos positivos para el depósito de bicicletas en San Bernardo, modelo ya experimentado con éxito en otras ciudades europeas, sobre todo en Holanda. En España, si no estoy equivocado, solamente existe en Barcelona. Proximidad y facilidad de acceso al transporte público, seguridad frente al robo y posible integración tarifaria con autobuses y Metro. Según el programa de la bicicleta y la memoria del proyecto, esta iniciativa pionera en la ciudad se evaluará posteriormente para su implantación en otras zonas de Sevila con gran afluencia de ciclistas y que sean centros de intermodalidad de transportes.

Pero como ocurre tantas veces, siempre nos falta un punto final para que las iniciativas en Sevilla sean eficaces. Su rápida edificación, casi prefabricada y de fácil mantenimiento, acorde con la necesidad, no se corresponde con los meses que lleva sin rematar. Estaba anunciada su apertura en el verano. Y eso hace que nos preguntemos: ¿está terminado? No lo parece. La propuesta tenía prevista en su momento, al menos así se contó literalmente: "Un entorno exterior agradable, con la creación de una malla de cables tensados a lo largo de la que se envolverá y desarrollará una especie vegetal. Los propios cables llevarían incorporados un sistema mínimo de riego por goteo". Actualmente permanecen las vallas de obra alrededor y la pared sur ya está adornada con pintadas. No sorprende que los vecinos duden. No está terminado. No hay uso. No hay mantenimiento y vigilancia. No hay paredes verdes. No hay iluminación. Lo que era una experiencia piloto destinada a ser un modelo para otros puntos de la ciudad, está en una aparente pájara y se ha detenido a pocos metros de la línea de meta, valga el símil ciclista.

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