Editorial

El 'San José', un patrimonio hispanoamericano

EL anuncio a bombo y platillo del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, del hallazgo de los restos del galeón San José, hundido por los ingleses en 1708 en el marco de la Guerra de Sucesión, puede, paradójicamente, crear tensiones entre el país americano y España. Y decimos paradójicamente porque lo que es un patrimonio que debería recordarnos nuestra fecunda historia en común puede convertirse en un elemento de conflicto en la actualidad si no se actúa con altura de miras y espíritu. El galeón San José, que cargaba 200 toneladas de oro, plata y piedras preciosas cuando fue hundido, es uno de los pecios submarinos más importantes que se conocen y sobre su proverbial riqueza existen numerosas leyendas en Colombia, que lo considera como algo más que un yacimiento arqueológico. Se quiera o no, el San José es parte de la identidad nacional colombiana.

Pero, ¿a quién pertenece el galeón? No hay dudas de que a España si tenemos en cuenta el Principio de Inmunidad Soberana consagrado por la Convención de la Unesco de 2001, que estableció que los estados son propietarios de su patrimonio público subacuático independientemente el tiempo transcurrido desde el hundimiento y el lugar del mundo en el que se encuentre. Éste fue el principio que España usó acertadamente para obligar a la empresa norteamericana Odyssey a que le devolviese el tesoro rescatado de la fragata Mercedes, hundida frente a las costas gaditanas a inicios del siglo XIX. El problema es que Colombia no firmó dicha Convención de la Unesco sobre el patrimonio subacuático y, sin embargo, su Parlamento aprobó en 2013 una ley en la que se declara a este Estado americano propietario de todo pecio declarado patrimonio que esté sumergido en sus aguas nacionales. Evidentemente, hay un choque de legitimidades que difícilmente se solucionará y que puede crear algún que otro dolor de cabeza diplomático.

Por esto creemos que estamos ante una magnífica ocasión para aparcar las diferencias y estrechar la colaboración entre España y Colombia en la recuperación de un patrimonio que pertenece a toda la comunidad hispanoamericana, ya que el valioso cargamento provenía de lugares que se encuentran en lo que actualmente es Perú y Ecuador. Moralmente, el San José nos pertenece a todos los hispanos, como el idioma castellano o la memoria en común. Usemos su hallazgo tres siglos después como una oportunidad para estrechar lazos entre nuestros pueblos y de reivindicar una historia en común, no para entablar un conflicto absurdo.

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