Las dos orillas

josé Joaquín / león /

San Luis abierto

HOY se abre la iglesia de San Luis de los Franceses para la Bienal de Flamenco, aunque las visitas culturales empezarán a comienzos de 2017. Es una gran noticia cultural. La excelente iluminación que ha instalado la Fundación Sevillana Endesa contribuye a dar realce a un monumento que es citado entre los mejores templos barrocos del mundo. Pero ya no es un templo. Como escribió Carlos Colón, ese detalle es muy importante, porque ha pasado a ser San Luis de los Flamencos. Un templo no es lo mismo que un auditorio. San Luis posee un valor iconográfico completo, que queda mermado sin su sentido original. Pero la culpa de eso no la tiene la Diputación.

No se pudo mantener el culto. Y, por sus características, este templo ha carecido de pedigrí cofradiero. Con una cofradía dentro, otro gallo le hubiera cantado. De allí pervive una herencia cofrade: el Cristo del Desamparo, de El Cerro del Águila. En tiempos, estuvo en la sacristía de San Luis, antes de pasar a San Gil, donde se encontraba cuando fue cedido por la Diputación, siendo su presidente Manuel del Valle.

Sin embargo, hay que ser realistas: si San Luis se hubiera mantenido como templo, las obras que empezaron en la década de los 80 aún seguirían. Porque las instituciones se ocupan del patrimonio cuando les conviene y recelan de sus fines religiosos. La Consejería de Cultura no ayuda como en los tiempos de San Vicente, San Andrés o San Isidoro. Es lógico que Fernando Rodríguez Villalobos esté orgulloso de las obras, en las que también se han recuperado la capilla doméstica y la cripta.

Así se ha demostrado la utilidad de la Diputación. Lo mismo puede restaurar San Luis, que recolocar a Blas Ballesteros, o reconvertir su patio en cine de verano o en mercadillo. De este modo, entre otros usos, ejerce su aportación para la cultura, el empleo y los espectáculos. La Diputación también invierte en la capital de Andalucía, no sólo en los pueblecitos de menos de 20.000 habitantes, como dicen cuando Albert Rivera plantea suprimirlas.

San Luis de los Franceses está en una calle repleta de monumentos, que empieza en San Marcos y termina en la Macarena. Está en lo que se denominó Sevilla la Roja, y ahora algunos la ven como la SevillaAlternativa. En sus calles y plazas a veces se perciben olorosos humos. Para que San Luis y sus monumentos cercanos brillen habría que mejorar el ambiente del Pumarejo, pongamos por caso. Aquello no es como el barrio de Santa Cruz. San Luis aún es un proyecto, a falta de cuidar su impacto.

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