La esquina

josé / aguilar

Sánchez se disculpa

SE acabó la legislatura más corta e inútil, no sin escenificarse la traca valenciana final: la extravagante pirueta de Compromís de una investidura sobre la campana. Sólo se la tomó en serio Pedro Sánchez, que se tiró de palo a palo a por el señuelo, en un intento -vano- de resucitar como candidato o de mostrar hasta última hora que él intentó sacar a España del bloqueo, no como otros. Lo que mostró en realidad fue su propia desesperación.

Desesperación que, de momento, solamente le ha proporcionado una lucidez a medias. Por un lado, ha pedido disculpas por haber llamado indecente a Mariano Rajoy en el famoso debate entrambos y ha explicado que la próxima campaña electoral no puede ser la del "y tú más". Por otro, ha reiterado la más dañina línea roja de las levantadas por los socialistas desde diciembre: no negociará con Rajoy ni con nadie del PP tampoco tras las elecciones del 26 de junio.

No sé si es consciente de adónde puede conducir al país, y al PSOE, su múltiple empecinamiento. Se empecinó en querer gobernar en solitario con 90 diputados de un Congreso de 350, y se empecina en negar el pan y la sal a un partido que tenía 33 diputados más y que fue el más votado el 20-D. Que necesita de una regeneración como el comer y, probablemente, de un relevo en la cabeza, vale, pero al que no se puede vetar en la búsqueda de salidas al atasco institucional.

Imaginemos los tres escenarios previsibles tras el 26-J. Si las urnas dibujaran un panorama político semejante al que ha fallecido estos días (no hay mayoría absoluta, gana el PP, el PSOE es segundo, Podemos tercero y Ciudadanos cuarto), ¿será capaz Sánchez de reintentar su investidura con Podemos y Ciudadanos a la vez o alguien del PSOE le convencerá de que ha de pactar con el PP una legislatura corta, de reformas y crecimiento económico, absteniéndose para que el candidato popular sea investido presidente? Si se registrara el pronosticado aumento de votos de Ciudadanos y pudiera formalizarse la alianza PP-C's con mayoría absoluta o cuasiabsoluta, daría lo mismo la intransigencia de la dirección socialista, porque sus diputados serían irrelevantes para una investidura. Y si -tercera hipótesis- Podemos puede sumar a sus filas a IU y superan en votos al PSOE de Sánchez, entonces es que Sánchez ya no estará para contarlo. Quiero decir: sus compañeros lo echarán de la secretaría general socialista.

No, no le conviene vetar más al PP.

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