Crónica Personal

Sánchez reivindica la socialdemocracia

La "foto" ha sido la seña de identidad del 40 Congreso del PSOE. La fotografía del actual secretario general con los ex presidentes del Gobierno Felipe González y Zapatero, sobre todo con el primero, ha sido la gran noticia del encuentro de Valencia. El supuesto giro al centro se comprobará en los próximos años si efectivamente es real, porque una cosa son las palabras y otra los hechos; frente a los titulares de esa inclinación al centro, el presidente ha asegurado que finalizará la legislatura con la aprobación de dos leyes que son bandera de Podemos: la reforma laboral que derogaría la aprobada por el Gobierno de Rajoy, más la derogación de llamada ley mordaza. Sánchez lo anunció en la clausura el congreso sin que le tiemble el pulso, pero es de dominio público que en Bruselas no quieren ni oír hablar del modelo laboral que exige Podemos, como lo es que el Gobierno de Sánchez se verá en apuros si la UE condiciona con firmeza la llegada de los fondos de reconstrucción.

Dicho esto, el congreso del partido le ha salido muy bien a Pedro Sánchez. Sale un Psoe renovado, con muchas caras nuevas y, lo más importante, con la voluntad del presidente de coordinar bien al gobierno con el partido.En Valencia se ha confirmado que el nuevo hombre fuerte del gobierno y del partido será el actual ministro de Presidencia, Félix Bolaños, al que Sánchez le ha encargado esa coordinación entre La Moncloa y Ferraz. También se encargará de las negociaciones más delicadas con la oposición; como la de los últimos días, cuando acordó con el PP la renovación del Tribunal Constitucional. Y, en el congreso de Valencia se ha visualizado también que Sánchez es implacable con los ex, como José Luis Ábalos, que ha pasado de héroe a villano; podría decirse lo mismo de Iván Redondo, si no fuera porque el ex todopoderoso jefe de Gabinete responde con ambigüedades cuando se le pregunta por su relación actual con el presidente. Si fuera fluida, probablemente lo diría, lo que hace pensar que se han roto los puentes.

Sánchez sale fuerte del congreso, gracias sobre todo a la presencia de Felipe González. En cuanto a la moderación que apuntan sus seguidores, con el famoso giro al centro, habrá que verlo. El camino se hace andando. Es posible que, hoy, a Sánchez le preocupen más los avances de Yolanda Díaz que lo que dicen los sondeos sobre el PP de Casado, y se lo piense mucho antes de perder espacios propios de la izquierda.

Le va a ser difícil encontrar el equilibrio entre la necesidad de captar votos moderados y, al mismo tiempo, no dejar espacio libre que pueda ocupar su actual vicepresidenta y ministra.

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