Visto y Oído

francisco / andrés / gallardo

Sedientos

CUANDO los malos llegan de fuera los métodos se vuelven más terribles. Breaking Bad empezaba a crecer cuando traspasaba la frontera. En Mar de plástico, que bebe mucho de la ficción de Vince Gilligan (incluso en detalles como la cabeza en la piscina) y también de las de HBO, los serbios, bárbaros con acordeones y putas, vaticinan que en esta segunda temporada todo se vuelve más ardiente, un páramo más desalmado, con cráneos de cabras. Y los acentos, más suaves, menos forzados, escapando de los límites de la caricatura que llegó a esbozarse en aquellos primeros episodios de pandilleros juveniles patizambos.

En Antena 3 regresan los asesinatos a las afueras de Almería (ya sabemos, hablamos de ficción), con los dientes en el crimen y menos tramas sobre lo romántico o lo interracial, que venían a abombar una historia central que se podía bastar sola. Hay más mafia, más comandancia y un carril narrativo en la cárcel, siempre tan fotogénica en una historia policíaca. Con personajes ya presentados en una tanda anterior, en el regreso de Mar de plástico todo se vuelve más ágil, más intrigante, con tirabuzones un tanto inverosímiles como el militar dado por fallecido y que aparece justo cuando empieza la nueva partida. La reseca atmósfera integra y compensa en credibilidad a esta producción de Boomerang que se antoja madura en una continuación que sospechábamos en principio más forzada. Todo empieza a parecer sospechoso de todo, con ambigüedad burlona, aunque el espectador ya se imagina que las pistas y los giros se producirán de verdad semanas más adelante. La primera impresión por lo pronto es que si el cacique Juan Rueda y su entorno se antojaban encantadoramente repulsivos, sobrevuelan nuevos malvados que los dejarán a la altura de La casa de la pradera. El sevillano Pedro Casablanc sería digno de quedarse con Los Pollos Hermanos. Su rol arropa a lo mejor de esta ficción negra y sedienta que ha regresado con buen pie. Con inteligencia para el espectador del prime time.

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