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Una Semana Santa virtual

Las misas telemáticas parecen coyunturales, en un tiempo de alarma, pero algunos hábitos cambiarán

Esta crisis del coronavirus avanza a la medida de internet. Quiero decir que si no se hubiera inventado sería una crisis completamente diferente del todo. Internet, al que se consideraba como un invento del Maligno, ha salido reforzado y se ha visto que también puede ayudar a sobrellevar las desgracias. Se está comprobando en estos días de la Semana Santa confinada. No hay pasos en las calles, pero los cofrades (y hasta los que no lo son) se buscan la vida como pueden. Los tiempos han cambiado una barbaridad. Antes de los confinamientos, cuando estabas enfermo o impedido, sólo podías ver la misa de la 2 de TVE, que Pablo Iglesias se quería cargar. A consecuencia del coronavirus, ha mejorado la oferta televisiva en materia religiosa.

Se ha notado en las audiencias. Los actos y cultos presididos por el papa Francisco en el Vaticano están teniendo una amplia acogida. En Sevilla, la gran novedad es que las parroquias, una vez que se han cerrado a los fieles, están haciendo virguerías para no perder el contacto. En estos días, hasta parroquias modestas de las periferias y de pueblos pequeños te retransmiten sus misas por streaming.

Y, por supuesto, los templos de las hermandades también, porque podemos asistir a misas telemáticas, vía crucis y otros cultos, además de videos procesionales. Cada cual elegirá, según sus devociones. Por ejemplo, ayer fue un Domingo de Ramos especial, en el que la gente se buscó la vida, con unas consecuencias impensables otros años. Yo asistí a la misa telemática del Gran Poder, que concelebraron los padres Francisco de los Reyes Rodríguez , párroco de San Lorenzo, y Borja Medina, rector de la basílica, a los que ayudó el hermano mayor, Félix Ríos, para las lecturas. Otros fieles sevillanos asistieron a diversas misas y a via crucis telemáticos. Se pueden considerar entre las actividades "esenciales" de los días de Semana Santa.

¿Y qué ocurrirá cuando pase el coronavirus? ¿Qué consecuencias tendrá en los templos? No lo sabemos, pero algunas seguro que sí. Las misas telemáticas parecen coyunturales, a consecuencia de un tiempo de alarma y encierro, pero algunos hábitos van a cambiar. Un detalle: quizá seamos más precavidos para intercambiar la paz con los hermanos griposos.

Siempre nos quedarán las estaciones de penitencia, que son presenciales, y las debemos cumplir físicamente. Aunque las papeletas de sitio también las solicitamos por vía telemática. Cualquier año nos encontraremos a un robot en el palquillo de la Campana, contando nazarenos para calibrar mejor los algoritmos.

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