Alto y claro

josé Antonio / carrizosa

Sentido de Estado

AUN después de lo visto en el plúmbeo y previsible debate parlamentario que mañana certificará la imposibilidad de salir del bloqueo institucional en el que nos hemos metido, pienso que al final, en algún sitio, se despertará un mínimo de sentido de Estado que nos evitará el bochorno interno y externo de tener que acudir por tercera vez a votar en un año. Debe ser un brote de optimismo posvacacional, porque no hay ninguna razón objetiva que permita pensar que esto se va a solucionar. Todo lo contrario. Parece que la mediocridad, la falta de valentía y de ideas y la anteposición de los intereses puramente particulares a los generales del país se han impuesto definitivamente. Tenemos unos líderes parlamentarios que llevan meses y meses demostrando que son una absoluta nulidad para cumplir su primera obligación: ordenar la vida institucional del país y ponerlo en funcionamiento y hay ya muchos elementos para dudar que sean capaces de hacerlo en algún momento por lo que habría que ir pensando en buscarse otros.

A pesar de todo ello, insisto, en algún sitio debe quedar algo de sentido de Estado que nos permita salir del bucle. Los socialistas tienen en estos momentos la responsabilidad histórica de romper la inercia que nos lleva a una nueva confrontación electoral. La actual dirección socialista está encastillada y parece incapaz de romper el círculo en el que se ha encerrado. Pero el PSOE es un partido con mucha historia detrás y que siempre, incluso en situaciones más comprometidas que la actual, ha hecho valer su compromiso con su país. Por eso llama mucho a atención el silencio en el que se han instalado dirigentes socialistas que tienen una indudable proyección nacional y una evidente capacidad de prescripción en su partido.

Es el caso, sobre todo, de la presidenta andaluza. Susana Díaz es una de las voces más escuchadas de España dentro y fuera del PSOE. Que en una situación como la actual lleve tanto tiempo callada, dando por tanto carta de naturaleza a la situación de bloqueo institucional, es algo que no le conviene ni a ella ni a su partido y que puede tener, además, consecuencias en el delicado equilibrio institucional que mantiene en el Parlamento regional. El PSOE andaluz ha tenido voz propia en el socialismo español y ahora hay más motivos que nunca para que la haga oír.

Se trata, al fin y al cabo, de sentido de Estado. Un principio sin el que la actuación política no se puede llevar a cabo.

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