LAS EMPINADAS CUESTAS

Amparo Rubiales

Septiembre

TERMINARON las vacaciones de agosto y el país comienza a recuperar el ritmo; parece como si, desde una óptica colectiva, hubiéramos estado semidormidos y despertáramos de un extraño "sueño"; a algunos nos gusta esta vuelta a la normalidad, a otros no tanto. Ahora comienzan los problemas, que, aunque anunciados, parecían estar también "de vacaciones". El panorama que se nos presenta no es para sentirnos demasiado optimistas; el otoño, anuncian, será duro: sigue la crisis económica, y con ella el desastre del paro, y, por si fuera poco, nos amenazan con una pandemia llamada gripe A, de la que apenas sabemos nada, pese a lo mucho que hablamos de ella. ¿Cómo tenemos que comportarnos? ¿Con miedo a lo que pueda pasar o con tranquilidad esperando acontecimientos? ¿Es tan grave como algunos dicen o es una gripe normal como la que todos los años nos afecta? Ni lo sé ni estoy segura de que nadie lo sepa bien del todo.

Recuerdo que nos dijeron que empezó en México, y vimos imágenes de un país casi paralizado por la epidemia, pero al cabo del tiempo -no se cuánto duró- dejamos de saber qué pasaba en ese y otros países, y empezamos a oír hablar de lo que nos pasaría a nosotros. Nos dicen que "lo gordo" está por llegar, y así estamos, esperando a ver qué ocurre, que nos vacunen si somos grupo de riesgo -todo el mundo quiere ser considerado así- y que no nos pase nada: seguramente, será algo grave, pero sólo sé decir que confío plenamente en nuestro sistema sanitario y en sus profesionales; harán lo mejor que puedan su trabajo para conseguir que esta "peste" del siglo XXI, televisada y radiada, nos afecte lo menos posible… pasará y tendremos que mantener la calma; puede ser que los muertos y muertas sean menos que los que -durante tantos años ya- se producen en la carretera, y a los que ya estamos tan habituados, sin que se nos ocurra pensar que son una epidemia sin mucho remedio.

La normalidad es eso: saber enfrentarnos a las dificultades que la vida nos depara, y vivir no es fácil para casi nadie, pero también serán las mujeres -hasta ahora las más afectadas por la dichosa pandemia, según nos cuentan- las que, mayoritariamente, cuidarán de las personas afectadas, familiares y enfermos/as, para que salgan adelante, y con sus cuidados sea todo más llevadero; evitarán los miedos desaforados e introducirán sensatez y realismo para que podamos seguir viviendo con "normalidad" también los problemas que, en principio, desconocemos. Así lo espero y, sobre todo, lo deseo.

P.D. Otra mujer muere víctima de la violencia de género; dicen que son ya 36. ¿Esto no es una pandemia?

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