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Juan De La Huerga / Enviado Especial A Bilbao De Diario De Sevilla

Sevilla casa con Miribilla

Prestigio El Cajasol busca su primer triunfo fuera en el Bilbao Arena ante el subcampeón Sólido Los sevillanos van con la idea de exhibir a domicilio la feroz cara casera y arrimar la Copa

En Bilbao no sólo andan entusiasmados con el eterno Athletic, que con el paso de las semanas ha comenzado a carburar de la mano de Marcelo Bielsa -que precisamente juega mañana en Nervión contra el Sevilla-, también desde hace tiempo viene subiendo como la espuma la pasión por el baloncesto. El mérito de los vizcaínos es para quitarse el sombrero, pues alcanzaron la pasada temporada la final de la ACB después de liquidar al Real Madrid en la semifinal e hincar la rodilla con el Barcelona en la puja por el título. Todo bajo el denominado efecto Miribilla, el barrio donde se ubica el Bilbao Arena, el nuevo pabellón al que se trasladó el conjunto vasco para dejar de lado el vetusto y carismático La Casilla.

Miribilla, ahí mismo, es donde el Cajasol Banca Cívica pretende hoy desactivar el embrujo del recinto y apuntarse la primera victoria a domicilio del curso. Los bilbaínos, igual que los hispalenses, no han perdido en casa en la ACB, venciendo al Joventut, al Real Madrid y al UCAM Murcia; sólo cayeron con el Fenerbahçe en la Euroliga y encima vienen con la moral por las nubes después de unos minutos finales mágicos en el Iradier Arena que le valieron para tumbar al Caja Laboral en Vitoria en el derbi vasco.

Sevilla casa bien con Miribilla; suena perfecta la rima en consonante. El grupo de Joan Plaza viajó ayer al Bocho para romper su racha de tres tropiezos consecutivos como visitante en una plaza de prestigio, que además la reportaría a los hispalenses un plus más en su búsqueda de alcanzar el primer reto de la temporada: la Copa del Rey. Si se sigue mostrando intratable en San Pablo y arañara alguna victoria fuera, el objetivo de estar en el Sant Jordi barcelonés a mediados de febrero se hará carne con total seguridad.

Pero por mucho que haya competido muy bien a domicilio, salvo en el tercer cuarto en Murcia, contra rivales de mucho nivel como el Caja Laboral y el Real Madrid, aún tiene que dar un paso más el Cajasol y exhibir lejos de Sevilla el descaro, la intensidad defensiva, la alegría ofensiva y el trabajo coral que ha mostrado en San Pablo en las cuatro ocasiones de que ha dispuesto este curso. Engulló al Lucentum y al Estudiantes, dejó sin armas al Barcelona, que cuando intentó reaccionar no pudo voltear la situación, y al Manresa lo zarandeó antes del descanso, aunque luego se echó a dormir el equipo sevillano. Ha pegado puñetazos en la mesa con violencia en sus compromisos en Kansas City y le toca ya dar un manotazo en toda regla en otros pabellones, por mucho que tenga otro compromiso de altura con el tercer rival de la Euroliga de los cuatro que ha tenido hasta ahora.

A tenor del último duelo, frente al Estudiantes, el principal activo de los cajistas sigue siendo la defensa. Construye desde atrás toda su filosofía de juego, convirtiéndose ya en el equipo con más recuperaciones a su favor. Calloway ha cogido el tono, los hombres de perímetro se sacrifican -empezando por Tepic, que va ganando crédito gracias a la defensa por mucho que esté irregular en el aro contrario- y los interiores saben que el lucimiento ofensivo parte de una dura labor en la retaguardia. Paul Davis captó el mensaje de Joan Plaza y es un titán debajo de la canasta. Se ha dejado últimamente de lanzar a cinco metros y ahora prefiere pelear donde más palos hay, dentro de la zona. Tendrá a D'or Fischer, un intimidador nato por sus tapones, y a Mavroeidis, una roca griega, como parejas de baile; el cajista no debe desesperarse con él mismo y menos con los colegiados. Si sigue yendo a por todas las bolas, todo irá a pedir de boca.

Jasen vivió una tarde muy especial contra el Estudiantes y se espera que no baje el pistón. Se cruza con otro veterano como Mumbrú, que como tenga un buen día puede amargar tanto fuera como dentro, mientras que quizás Tepic deba estar más atento a Vasileiadis, otro heleno que viene de lucirse con 21 puntos en Vitoria y al que no hay que dejarle ni 20 centímetros. Roger Grimau estará solo para vigilar a English y Urtasun por la lesión de Raúl López, que seguramente no jugará y obligará a Josh Fischer a pasar al puesto de base junto a Aaron Jackson.

Puede ser muy interesante el duelo entre Marko Banic, el croata ya con sangre bilbaína tras tantos años a la vera del Guggenheim, y Luka Bogdanovic. El croata es el gran bastión ofensivo de Katsikaris y ahora tiene más responsabilidad tras la baja de Hervelle; el serbio viene de igualar su mejor marca anotadora en la ACB y querrá mantener la inercia, aprovechando su racha en el triple. El técnico griego decidirá antes del choque si inscribe a Hampl o al temporero que ha llegado para suplir a Hervelle, Krupalija. Guille Rubio tendrá la dura labor de endurecer la retaguardia sea cual sea su par de los interiores vizcaínos.

La contienda parece abocada a enfrentar defensa y ataque, por cuanto el Cajasol es el tercero que menos puntos encaja de la Liga (68,29) y los locales conforman el cuarto ataque (78,86).

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