La ciudad y los días

Carlos Colón

Sevilla no crece, engorda

TITULARES erróneos afirman que Sevilla es la única gran ciudad española que no tiene aprobados sus presupuestos. ¿Acaso la información es inexacta y los presupuestos están presentados y aprobados? No. ¿Entonces en qué consiste el error? En que Sevilla no es una gran ciudad. Es una ciudad grande, que no es lo mismo. De la misma forma que hombre grande alude a la talla física y gran hombre a la talla intelectual o moral, una ciudad grande es la que ocupa mucha superficie y tiene muchos habitantes pero falla en lo que caracteriza a una gran ciudad: educación, conservación del patrimonio, zonas verdes, movilidad y transporte, seguridad, sanidad, vivienda, oferta y consumo cultural, instalaciones deportivas, urbanismo integrador y humanizador, comercio y servicios, eficacia de la administración y la gestión… Cuando hace tres años la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) realizó una encuesta sobre la calidad de vida y el grado de satisfacción de los ciudadanos que viven en las mayores ciudades españolas, Sevilla quedó la última. Dos años después otra encuesta mejoró su posición aupándola al puesto número 11, por detrás de Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Bilbao o Málaga.

Las encuestas van y vienen. Pero lo que permanece es que Sevilla ha perdido su antigua aspiración a ser la tercera capital española, tras Madrid y Barcelona, y la primera andaluza. Somos la cuarta área metropolitana española en número de habitantes y la primera andaluza, pero ya se ha dicho que lo que distingue a una ciudad grande de una gran ciudad no es el número. Es más: la mala gestión de una ciudad grande la convierte en un enorme poblachón -como es el caso de Sevilla- en el que el crecimiento muestra sus rostros más agresivos, desestructuradores, segregadores, clasistas, contaminantes, incómodos o patrimonial y medioambientalmente dañinos.

Por todo ello lo lógico es que Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Bilbao, Málaga, La Coruña y Granada aprobaran sus presupuestos para 2010 a finales del año pasado. Que Alicante, Ciudad Real, Vitoria, Mérida, Huelva y Almería los hayan ido aprobando en los primeros meses de 2010. Que Córdoba lo apruebe pasado mañana. Y que Sevilla, junto a sus hermanas andaluzas Cádiz y Jaén, ni tan siquiera tenga fecha para presentarlo. Sevilla tiene algo más de 700.000 habitantes, Cádiz unos 127.000 y Jaén unos 117.000. Con ellas estamos, sin presupuestos. Está claro que estamos más de lado de las ciudades chiquitas que de las grandes ciudades. Nuestro tamaño sólo agrava la situación. Sevilla no crece, engorda mórbidamente. Y eso es una enfermedad.

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