Las dor orillas

José Joaquín León

La Sevilla faraónica

POR las cosas de la vida, Sevilla no es como Egipto y sólo ha tenido un faraón, que nació en Camas. Curro Romero es reconocido en todos los manuales históricos como el primer y único faraón sevillano. Aquí ha habido muchos artistas, bastantes figuras, emperadores, y hasta dinastías, como los Vázquez, pero un solo faraón: el de la matita de romero. Sin embargo, en esta ciudad, hay personas con complejos de faraones de andar por casa, que son los inventores de la Sevilla faraónica.

Se caracterizan estos faraoncillos por sus delirios de grandeza, por su deformación de la historia. Antes venían unos canónigos y decían: "Hagamos una Catedral tal que nos tomen por locos" y hacían un templo gigantesco, con la Giralda encajada de propina. Antes venían unos descubridores y hacían la carrera de Indias. Antes venía un Velázquez, un Bécquer. Pero en serio, sin delirios de grandeza.

El problema está en la Sevilla del quiero y no puedo, de las tendencias faraónicas en las que nos hemos instalado con todas sus consecuencias. Un día se levanta uno y dice: "Hagamos unas setas tal que nos tomen por locos", y no hay nadie que lo encierre, porque ya no quedan manicomios. De manera que siguen actuando, y los delirios faraónicos se generalizan. Todo debe ser grandioso, aunque no sirva para nada, o simplemente no se haga nada.

Tenemos múltiples ejemplos de esta Sevilla faraónica sin faraones. Uno de los más bonitos es el Metro, que ya ofrece un plano de no sé cuantas líneas, que llegarán a todos los barrios, sin que todavía se sepa cuando será el primer viaje inaugural.

-¿Y qué me dice usted de Tablada?

El primer parque metropolitano del mundo, o así; una zona verdísima, que está desaprovechada, por supuesto.

-¿Y qué me dice usted de la Torre Pelli?

Que antes de levantar la gran sede de Cajasol, ya se está diciendo que la principal sede de la caja única andaluza de Chaves debe ubicarse en Málaga.

-¿Y qué me dice usted de la carrera oficial?

Que vamos a ampliarla para fastidiar a todas las cofradías de Triana, entre otras, y colocar allí a personas que no se han tomado hasta ahora ningún interés en solicitar sillas en la Avenida.

-¿Y qué me dice usted de la Feria en el Charco de la Pava?

Que hasta la concejal de Fiestas Mayores, Rosamar Prieto-Castro, ha reconocido públicamente que no sirve para nada y que lo mejor es dejarla en Los Remedios.

-¿Y qué me dice usted de peatonalizar la calle Asunción?

Que se hará sólo para fastidiar a los comerciantes. No hay peatones suficientes para dar paseos que justifiquen esa medida.

Pero majarones que se creen faraones hay más que en Egipto.

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