La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

De Sevilla, ritos y gozos

"Es bueno que haya ritos. Es lo que hace un día diferente de los otros días, una hora de las otras horas"

Hoy está la Nochebuena a la vuelta de tres meses. Sé que el Adviento no empezará hasta el 29 de noviembre. Pero lo vislumbro desde que en el Tiro de Línea, el Salvador o la Puerta Real se celebra a la otoñal Virgen de la Merced. Si es verdad que se hace camino al andar, se hace también, de una forma íntima, Adviento y Navidad o Cuaresma y Semana Santa al andar despacito hacia ellas. Para muchos la Cuaresma íntima empieza el seis de enero en San Lorenzo. Mi Adviento y Navidad íntimas empiezan el 15 de octubre en el convento de Las Teresas iniciando una andadura que pasa por la Magdalena y San Juan de la Palma el 21 de noviembre, por el Postigo y San Antonio Abad el 8 de diciembre y por la Resolana el 18 de diciembre.

Los días que van de la Merced a Santa Teresa son la preparación de ese Adviento y esa Navidad íntimas. Un tiempo que a los menos jóvenes nos huele a libros de texto y cuadernos nuevos, lápices y gomas de borrar en un plumier de madera de dos pisos, el cuero de la cartera que se llevaba a la espalda, la crema que ha dejado tan brillantes los zapatos Gorila al pie de la silla en la que está planchada y dispuesta la ropa resucitada de los armarios para el primer despertar temprano tras las vacaciones. Pura calle José Gestoso y Regina con su papelería Pichardo y su imprenta del Carmen para quienes somos de aquel corazón de las viejas Navidades sevillanas de puesto de pavos junto a las flores de Ramitos, cerdito vivo en la parte baja del escaparate de La Casa de las Especias, tiendas de corchos y figuritas de nacimientos, olor a especias y alhucema.

El rito y la memoria hacen distintos los días que para otros son iguales a quienes estamos domesticados por la ciudad. Por decirlo con las tan conocidas palabras del zorro de El Principito: "Domesticar significa crear lazos... Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los demás… Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a sentirme feliz... Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Es bueno que haya ritos… Es lo que hace un día diferente de los otros días, una hora de las otras horas". Feliz día de la Merced y buen viaje -pese a todo y por ello más fuertemente aferrados a las pequeñas felicidades- hacia el Adviento en estas tardes cada vez más breves que invitan a leer a Julio Verne y Walter Scott.

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