La ventana

Luis Carlos Peris

Sevilla, un rompeolas ocasional

INSPIRADOS en el corazón de este largo fin de semana, con las luminarias ya encandilando, los hoteles con una ocupación que roza el no hay billetes y el Sicab como animada cuenca receptora de indígenas y forasteros, una atracción más, la exposición y venta de dulces conventuales. Trigésima edición de una muestra con enorme arraigo desde que arrancó y que se ha hecho tradicional en estas fechas prenavideñas. Y se viene al caletre aquella copla del inolvidable Carlos Cano con título tan a propósito como el de Alacena de las monjas. Pues de un puñado de alacenas de ese tipo y de toda la provincia, en el Alcázar un señuelo más para el aluvión de gente en esta Sevilla convertida en luminoso y abigarrado rompeolas. Un ascua de luz y caudalosas mareas humanas durante el día. ¿Sevilla capital del mundo? Qué quiere que le diga, pero si no lo es, sí que lo parece.

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