las dos orillas

José Joaquín León

Sevilla vuelve a lo suyo

PASADAS las últimas elecciones municipales, constituido el nuevo Ayuntamiento, parece como si Sevilla volviera a lo suyo. A eso que unos llaman clásico y otros tradicional, que no es lo de siempre, sino lo que más se ha conocido. Una vez que el alcalde Zoido ha ratificado que se cargará el Plan Centro para no engañar a la gente, han empezado a surgir noticias como las de otros tiempos. Y aclaro que no me refiero a los del régimen anterior, sino a los comienzos del actual, luego desvirtuados. El tiempo es "gran destructor de la vida, y también inexorable apagador de los más firmes sentimientos", según Ramón y Cajal.

Leemos noticias que son como las de antes. Para empezar, un Betis-Sevilla el 21 de agosto. Esto no ha sido posible en los dos últimos años por motivos obvios, a pesar de lo que diga don Manuel. Pero hay que valorar esa fecha en su estricta importancia. Lo importante no es el calor que pueda hacer ese día, que es todavía de octava de Virgen de los Reyes, sino que trae resonancias de otros tiempos. Un Betis-Sevilla el 21 de agosto suena a Trofeo Ciudad de Sevilla, a las artísticas copas que labraba el orfebre Fernando Marmolejo al sevillano modo, dándole un toque futbolístico-macareno, o algo así. Un trofeo como para ponerlo en un paso de palio.

Eran partidos que se rehuían como si el organizador fuera Satanás. Dolían más cuando uno de los clubes sevillanos conseguía el triunfo en el estadio del eterno rival. De manera que estaba condenado a extinguirse en cuanto fuera posible. En estos tiempos de probaturas de pretemporada, de amistosos tediosos e insoportables, de estadios vacíos en las calores de agosto, se ve que han decidido aligerar y empezar la Liga antes. Y no se les ha ocurrido nada mejor que reinventar el Trofeo Ciudad de Sevilla. Este año ha tocado en Heliópolis. Pero sin la copa de Marmolejo, que estamos en crisis. Así es más barato, aunque a uno de los dos le cueste caro.

Y otra noticia como las de antaño. El Ateneo ha nombrado ya los Reyes Magos de 2012. Después de lo que ya sabemos, han elegido unos monarcas de la Ilusión de lo más clásicos. Como si los pusiera el inolvidable José Jesús García Díaz, más conocido como Pepito Caramelos. Un profesional prestigioso, como es el doctor José Pérez Bernal; un empresario reconocido, como es el presidente de la Cámara de Comercio, Francisco Herrero León; y un famoso vinculado al fútbol, como es Rafael Gordillo. Tres reyes de lo más clásico, con olor a incienso de los tres reyes del Salvador. Por cierto, que Melchor será el doctor Pérez Bernal. Un Melchor fiable, después de otros gafados.

A este paso, cualquier día nos encontraremos por la calle Tetuán a un doble de Vicente el del Canasto.

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