Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Siempre nos quedará lo de mañana en Bilbao

SABATINA apasionante como víspera a lo muy sugerente de mañana en San Mamés. Tarde de cristales rotos para el futuro inmediato de la Liga en su peldaño más principal. A expensas de lo que haga el sorprendente Sevilla de Unai, la tarde se presenta para no abandonar por ningún motivo la sala de estar. Desde las cuatro de la tarde a las diez de la noche puede que la cabeza de la tabla sufra una catarsis que la vuelva como un calcetín.

Insisto que, pase lo que pase, casi todo quedaría a expensas de lo que ocurra mañana a mediodía en el Bocho. Los golpes que el Sevilla ha dado en la mesa de la Liga los últimos días propicia que la fe en la tropa de Unai se haya disparado de forma espectacular. Sobre todo se fortaleció esa fe por lo que su fondo de armario demostró en el turno copero del miércoles en el Vallés. Para luchar por la Liga no basta con el equipo, sino que las alternativas han de ser similares.

La demostración de recursos que el Sevilla lució en Sabadell da una gran opción a la esperanza de que el equipo sea capaz de luchar por la Liga como luchó aquel año con Juande en que Iturralde se le cruzó en Palma. Y de esa demostración me quedo con la sensación de que Reyes puede ser recuperable para la alta competición. El utrerano termina contrato en junio y eso puede ser acicate trascendente para que las cosas se corrijan y su carrera se enderece.

Pero vayamos a la inmediatez de este primer día de noviembre, ya que Barça, Madrid y Atleti han de cumplir con sendas citas proclives para la suma. Los tres vivaquean en dos puntos de distancia y comparecen anímicamente de forma que no sería descabellado que el orden de factores pudiera variar. ¿Pagará el Celta la vajilla rota en el Bernabéu? ¿Dará Caparrós con el antídoto que pare a Cristiano y la compaña? Normal que el Atleti sume, pero siempre nos quedará mañana en Bilbao.

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