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La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Silencio blanco

La soledad de Francisco en el vacío de la plaza era el símbolo perfecto de esta tragedia de soledades

La solitaria imagen de Francisco en una plaza de San Pedro desierta en un triste atardecer lluvioso es el símbolo más potente de los días trágicos e insólitos -dies irae- que estamos viviendo. Una imagen que ya es historia. Como la de Pío XII con los brazos en cruz dirigiéndose a la sufriente multitud del recién bombardeado barrio romano de San Lorenzo el 19 de julio de 1943. Aquel día abandonó sin escolta el Vaticano, pese a saber que Hitler planeaba su secuestro, para visitar los barrios más golpeados cuando aún el bombardeo no había cesado. Dijo un testigo: "Lo vi a unos 50 metros, con sus vestiduras blancas manchadas de sangre, rezando y bendiciendo a vivos y muertos… Había cadáveres, cráteres de bombas, muerte, sangre y devastación por todos lados".

La soledad de Francisco en el vacío de la plaza era el símbolo perfecto de esta tragedia de soledades, confinamientos, carencia de noticias sobre los familiares ingresados, muertes sin compañía, solitarias despedidas sin funeral ni consuelos. Estaba abatido. Sufría con los sufrientes. Se dolía con los dolientes. Se angustiaba con los angustiados. Esperando -como Pablo dijo de Abraham- contra toda esperanza. Los cristianos sevillanos sabemos bien, porque lo vemos en una cara, que la Esperanza resplandece entre lágrimas, fecundada por las pruebas, crecida ante todas las sentencias de muerte. ¡Qué grande, Sevilla, uniendo Sentencia de Muerte y Esperanza! Son tiempos, como escribió Pablo, de "servir al Señor con la alegría de la esperanza, constantes en la tribulación y perseverantes en la oración".

Hoy no le faltará mi oración y mi beso a mi tan querido Señor del Silencio en el desprecio de Herodes, tan solo y abatido con su túnica blanca como ayer lo estaba el papa. No nos tomen por idólatras. Sabemos que es una imagen de Dios y la fotografía suya que siempre me acompaña me sirve tanto para rezarle y besarle como su presencia. Al igual que no le faltará a la Virgen de las Aguas la oración y el beso de Alfonso, ni a la Virgen de la Palma los de Gerardo, ni a la Virgen del Patrocinio los de Kiko, ni a la Virgen de Montserrat los de Loli y Pepe, ni al Cristo de la Caridad los de Isidro, ni al Señor de las Penas los de Santiago. Y así los de todos los devotos de todas las imágenes que hoy estarán en besamanos espiritual en tantas casas sevillanas.

Con un abrazo a Julio Cuesta como el que le dará Sevilla el 21 de marzo de 2021.

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