Editorial

Susana Díaz en la Moncloa

LA presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, se reunió ayer con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el Palacio de la Moncloa, la residencia oficial de éste. Ha sido el primer encuentro institucional entre ambos mandatarios tras la elección de Díaz como presidenta andaluza en sustitución de José Antonio Griñán. El objetivo político más relevante de la presidenta era su propuesta de un gran pacto nacional contra la corrupción política, obligado a su juicio por la dificultad del momento presente y la desconfianza de los ciudadanos ante los políticos. Se trataría de un plan consensuado de regeneración de la vida política, con participación de partidos e instituciones, a cuyo frente debería ponerse el propio presidente del Gobierno de la nación. Tras hora y media de reunión, Susana Díaz ha comparecido ante los informadores para indicar que Rajoy ha acogido favorablemente su iniciativa, que por otra parte ha sido también respaldada desde Bruselas por el ex presidente socialista Felipe González. El apoyo de González es especialmente significativo, ya que la propuesta de Susana Díaz había sido recibida con frialdad el día antes por el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, que ha frenado cualquier acercamiento al Gobierno y al PP en materia de lucha contra la corrupción por considerar que Rajoy mintió al Congreso cuando compareció en agosto para dar explicaciones sobre el caso Bárcenas. Probablemente el PP haya asumido en principio el pacto impulsado por la presidenta de la Junta como forma de cortocircuitar a la actual dirección federal de los socialistas. También introdujo matices propios Susana Díaz en torno al otro gran asunto que llevaba en cartera para su encuentro en la Moncloa: el conflicto de Cataluña y la necesidad de un nuevo sistema de financiación autonómica, que la líder andaluza plantea con más rotundidad que Rubalcaba, subrayando que la España constitucional, empezando por los dos grandes partidos, ha de plantar cara al soberanismo y eludir la tentación de una financiación especial para Cataluña. En las otras cuestiones que fueron tratadas en la cumbre, por el contrario, las posiciones del Gobierno español y el Gobierno andaluz se mantuvieron distantes. Tanto la petición de un programa específico contra el desempleo en Andalucía como la exigencia de cumplimiento del Estatuto de Autonomía en materia de inversiones estatales no fueron respondidas por Rajoy en la línea pretendida por Díaz. El pacto por la regeneración democrática ha sido, pues, el asunto de más enjundia y trascendencia política de los planteados en esta primera reunión oficial de ambos presidentes.

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