Las dos orillas

josé Joaquín / león /

Susana I de Triana

PASÓ Pepe Griñán, como pasan las glorias mundanas, que duran poco; aunque menos ha durado él: ni 500 telediarios vespertinos de Canal Sur, después de las elecciones. Pasó Pepe Griñán, que era un andaluz nacido en Madrid y que se presentaba por Córdoba o por Sevilla. Por el contrario, no se ha presentado al programa de Toñi Moreno (que es una presentadora andaluza que se ha ido a Madrid de la mano de un ex director de Canal Sur), a ver si entre todos arreglan lo suyo de los ERE, todavía sin imputar. Es mejor que Griñán no se presente a nada, pues "flor que toca se deshoja", según ha explicado con claridad poética el profesor Juan José López Garzón, que no es sospechoso de facha, sino que fue delegado del Gobierno socialista de Zapatero y Rubalcaba en Andalucía, además de catedrático de Matemática Aplicada de la Universidad de Sevilla, por sus estudios. Aplicándonos a la matemática inmediata, de todo eso resulta que ya va a gobernar Susana I de Triana.

Nunca Andalucía tuvo una presidenta. Tampoco hubo un presidente trianero. Esto abre un matiz, pues se sabe que el trianero o la trianera, siendo sevillano o sevillana, son trianero o trianera, según. Significa que el antiguo arrabal ha tenido sus usos y costumbres propios, como si fuera un territorio libre asociado a Sevilla, algo como lo que después han adoptado en Puerto Rico para asociarse con los EEUU; o como el sueño catalán de Artur Mas.

Fuera de Sevilla, mientras se indignan por lo que sea (pongamos que por la apropiación indebida del salmorejo, que es cordobés, como Rosa Aguilar y Elena Cortés), ahora se aireará que, después de Chaves y Griñán, hemos vuelto a los presidentes sevillanos, como los primeros que hubo en Andalucía. Pero no es lo mismo nuestra Susana I de Triana que Pepote Rodríguez de la Borbolla, que no es trianero de cucaña por escalar, sino sevillano practicante de las costumbres más rancias y tradicionales, incluso cofrade del Calvario. Digamos que tiene otro estilo, aunque ella también sea capillita y bética. Pero no se trata de eso, sino de lo otro: la presidenta no debería olvidarse de Triana.

No pretendo que Susana medie para que la Velá de Santa Ana sea declarada patrimonio de la humanidad. Sencillamente, estaría bien que active la puesta en marcha de la línea 3 del Metro. Igual que Felipe González consiguió que el AVE viniera a Sevilla, ella puede lograr que el Metro llegue a Triana. Ya que está ahí, que se note.

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