la tribuna

Angel De León

Tabletas y 'smartphones': un peligro

ACCEDER a nuestras redes sociales favoritas, a nuestro banco on line, al mail o almacenar vídeos del último viaje con los amigos son prácticas habituales para la creciente base de usuarios de smartphones, tabletas y otros dispositivos que, como los iphone, los ipad o las blackberries, se conectan a redes de banda ancha, a lo largo y ancho del planeta. España no es una excepción.

Nuestro país ocupa, según Comscore, el primer puesto europeo en cuanto a penetración de móviles inteligentes, lo que significa que alrededor de 14 millones de usuarios, o el 38% del total, se conecta a internet desde unos terminales dotados de inteligencia en red, los cuales han empezado ya a sustituir a los tradicionales ordenadores personales y que son utilizados, casi sin tener conciencia, como almacén de datos por parte de sus propietarios.

Sin poner en duda que su irrupción ha supuesto un importante avance en el campo de las comunicaciones porque ha contribuido a mejorar la calidad de vida de las personas y los de profesionales, esta nueva oleada de terminales inteligentes está originando también una serie de inquietudes, cuando no problemas, relacionados con la seguridad de los datos que almacenan.

Y es que, en caso de pérdida o robo de los equipos, el problema está servido, ya que éstos suelen contener, en sus cada vez más potentes memorias, información altamente jugosa como contraseñas y claves de tarjetas de crédito, números de cuentas bancarias, de afiliación a la Seguridad Social o agendas repletas de contactos, que pueden dar lugar, en el mejor de los casos, a robos económicos y, en el peor, a suplantaciones de identidad que hacen la vida imposible al afectado.

En esta coyuntura, resulta vital concienciar a los usuarios de smartphones y otros dispositivos electrónicos como tabletas o notebooks de que estos equipos no pueden ser usados simplemente como contenedores en los que depositan su información confidencial, sin tomar las debidas precauciones con el objetivo de dificultar al máximo la acción de hackers que intenten obtener datos para infligir perjuicios de distinta naturaleza a sus legítimos propietarios.

Pero, aun siendo conocedores de las potenciales amenazas, son pocas las personas que se protegen de una posible práctica fraudulenta. En este sentido, y de acuerdo con los datos que se desprenden de una encuesta liderada por Netquest, sólo el 50% de las conexiones a internet móvil están actualmente protegidas por una contraseña alfanumérica. En idéntica línea, los datos de CPP, compañía especializada en la protección de identidades, tarjetas y gadgets, apuntan a que el 38,4% de los usuarios españoles de servicios móviles reconocen conectarse cada día a la red a través de su dispositivo de mano. De ellos, el 42% lo hacen mediante conexiones wifi ajenas sobre cuyos niveles de seguridad no tiene control alguno, por lo que se potencia el riesgo de robo de datos residentes en el equipo. Mientras tanto, sólo el 50% de los encuestados declaran usar una clave para garantizar la seguridad de sus conexiones.

Otro inconveniente que juega a favor de la delincuencia se concreta en que casi el 30% de los españoles no borró sus datos personales del teléfono (SMS, contactos, fotos) al regalarlo o venderlo, mientras que el 70% olvidó borrar el usuario y contraseña de acceso a sus redes sociales o e-mail. Y esto es un peligro en potencia.

El simple gesto de proteger toda conexión con una contraseña alfanumérica puede marcar la diferencia entre la seguridad y la posibilidad de que alguien ajeno acceda al terminal a través de la red y actúe a sus anchas contra la intimidad y la propiedad del usuario del servicio. Otro problema añadido deriva del escaso uso de antivirus; una herramienta que es ignorada por el 85% de la población aunque casi un 25% reconoce haber sido atacado por un virus o haber recibido un mensaje de correo o SMS "sospechoso" solicitando información personal.

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