Teoría de la conspiración

¿Y si lo que ocurre con el coronavirus fuera un episodio de la lucha de la naturaleza por sobrevivir?

La naturaleza no hace nada en vano"(Aristóteles). En las reuniones sociales y familiares en estos días se habla del coronavirus, cómo no, y más de uno podemos repetir los mil y un rumores de que todo es consecuencia de una conspiración. Se dice que es el Gobierno chino para acallar los problemas en Hong Kong, pero que se le ha ido de las manos. Y por qué no, la industria farmacéutica, que produce nuevas enfermedades para vender más vacunas y medicamentos y suministros clínicos. ¿Y si fueran los enemigos de las grandes líneas de aviación? Quizás hemos visto demasiadas películas ¿Por qué hay tanta gente que cree en las teorías de la conspiración? Eso se preguntó el profesor James Tilley de la Universidad de Oxford, en un artículo emitido en la BBC en febrero del año pasado. ¿Qué nos dicen las teorías de la conspiración sobre la forma en que vemos el mundo? Que nos resulta más fácil aceptar una teoría de la conspiración porque la realidad es mucho más caótica, azarosa y difícil de asumir. Porque aún hay quien piensa que el hombre nunca llegó a la Luna. Aún recuerdo cuando nos querían hacer creer que Paul McCartney había muerto y por eso iba con el paso cambiado en el paso de cebra de Abbey Road. ¡Qué cosas hubo que oír! Estamos en un mundo de best-seller, en el que los Iluminati controlan el mundo. O quizás un club de millonarios. La verdad es que, como no tiene coste estar equivocados, podemos hablar de cualquier cosa. Además, si ha pasado por algo será. Irónicamente, podemos decir que se cuiden los gobiernos porque ya sabemos quién tiene la culpa de todo.

Cuando en 1971, Jacques Monod publicó El azar y la necesidad, muchos de nosotros lo encontramos esclarecedor. "El cambio es la fuente de toda novedad, de todas las creaciones en el mundo de la vida. (…) El cambio, sólo el cambio, la absoluta y ciega libertad, es el origen de todo ese prodigioso edificio que es la evolución de nuestro universo". Monod creía en una especie de armonía entre el hombre y el universo, porque este hombre es un producto previsible, lo que no significa indispensable, de la evolución del universo. Y lo expresó muchos años antes de las certezas de los datos del calentamiento global. Hoy en día, puestos a creer en algo, soy más partidario del equilibrio en todo. Hemos progresado y podemos incluir más variables en la ecuación. Entre lo viejo y lo nuevo. En lo global y en lo local. En la protección del medio ambiente y en los veladores de las terrazas.

¿Y si todo lo que ocurre es un ajuste en el interior de esta cápsula espacial llamada planeta Tierra, a la búsqueda de un equilibrio? Vivimos un momento en el que estamos a punto de controlar las enfermedades que nos azotan. Y con serios ensayos e investigaciones para combatir el envejecimiento e incluso poder detener el reloj del tiempo de la vida humana. Puestos a conspirar, ¿y si todo lo que ocurre con el coronavirus no fuera más que un episodio de la permanente lucha de la naturaleza por sobrevivir?

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