PERMÍTANME un buen tirón de orejas a La 2, que ya se sabe, quien bien te quiere te hará llorar. Si nos atenemos al menú que nos ofreció el primer día del año, ese que se supone es de renovación, cambio de etapa y de buenas intenciones, lo que nos espera no puede ser más desalentador. La colección de documentales repetidos hasta la saciedad, la ausencia total de espacios originales, revelaron a las claras el estado de la cuestión.

Los programadores de La 2 no sacaron conejos de ninguna chistera. En su lugar, se limitaron a repetir capítulos de Comisario Brunetti, Amar en tiempos revueltos y Cuéntame cómo pasó, y los reportajes que vimos el pasado verano de Quico Taronjí en Capitán Q. Material de garrafón desde primera hora de la mañana hasta bien entrada la madrugada. Verdaderamente premonitorio.

Ni siquiera Días de cine, que no faltó a su cita ni uno de los 52 jueves de 2014, compareció en la parrilla. Y bien que se podían haber guardado una entrega enlatada para dar un poco de alegría al respetable. Si no llega a ser por la presencia del Papa Francisco en riguroso directo, ni uno solo de los minutos de sus 24 horas de emisión habría escapado a la polilla. ¡Y pensar que hace unas décadas La 2 dedicaba la jornada del 1 de enero a exhibir los capítulos pilotos de las series internacionales que veríamos en los próximos doce meses y a eventos especiales! Parece mentira que el único canal cultural de la televisión pública, ese que debiera ser una especie de Canal + con la garantía del Estado, se permita tanto desdén. En vísperas de sus bodas de oro. No parece que importe mucho al ministerio de Cultura. Ni al director de TVE. Ni a ninguno de sus responsables.

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios