La esquina

josé / aguilar

Tolerancia menos que cero

CUANDO nosotros vamos, ellos parece que están de vuelta. A los norteamericanos me refiero (entendiendo por norteamericanos a los ciudadanos de Estados Unidos, nada de canadienses ni mexicanos). Nos hemos tomado tan en serio la asunción de sus valores, hábitos y celebraciones que hay veces en que los superamos: persistimos en defenderlos, ejercerlos u organizarlas cuando los imitados empiezan a decaer en su entusiasmo. Al menos ya no los viven con la intensidad que nosotros, los copiones.

Miren el caso del Black Friday, el Viernes Negro de noviembre después del Día de Acción de Gracias, en el que los comercios estadounidenses ofrecen descuentos espectaculares para animar el consumo. Las habituales imágenes de yanquis aglomerados a las puertas de los establecimientos y, tras la apertura, peleando literalmente a brazo partido por las gangas de los expositores han sido este año engañosas. La asociación de minoristas ya ha advertido que las ventas del último viernes novembrino de 2014 han sido inferiores en un 11% a las de 2013. Y las del sábado posterior, que se ha añadido a la buscada orgía consumista. Y las del lunes siguiente, porque, ya puestos, en los últimos años se había instaurado el Cyber Monday, que es lo mismo, pero comprando on line. Tres jornadas consecutivas de rebajas. Allí todo se hace a lo grande.

Bueno, pues aquí ha pasado lo contrario: el Black Friday nacional ha sido un éxito. El portal Amazon informó de que ha duplicado sus ventas. Grandes almacenes y pequeños comercios se han lanzado a unas jornadas de descuentos que prologan o abren directamente la temporada de rebajas navideñas. Lo hacen confiados en la extraordinaria novelería de los españoles, capaz de sobreponerse a una discreta campaña de publicidad y encandilarse con ventajas como que el vendedor les financie la compra para pagar en cómodos plazos demorados.

Degenerando, degenerando, es probable que en los próximos años superemos al original. Vamos, que le echemos la pata a los creadores del invento (hasta tal punto es invento que ellos mismos no se ponen de acuerdo en el origen de la expresión Viernes Negro). Cuando en USA el fenómeno parece entrar en declive, en España florece como todas las tonterías que asumimos encantados en este proceso imparable de aculturación y pérdida de raíces que sufren las sociedades débiles.

El día menos pensado comemos pavo el Día de Acción de Gracias (de nada).

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