Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Tópicos y chistes

LOS españoles vivimos instalados en el tópico. El del catalán avaro e ilustrado es uno de ellos. El del andaluz perezoso y cateto, otro. Hay más; el chulo madrileño, el vasco bruto, el tozudo aragonés, el gallego indefinido... Los políticos también son víctimas de estos estereotipos, pero están obligados al discurso correcto. Salvo los nacionalistas, que como tienen una sola clientela, se esfuerzan por agradar a su afición sin preocuparse por los sentimientos del resto.

Y a veces, entra en el campo algún jugador inesperado. El sábado, en una tertulia de la Cadena Ser, a la diputada catalana del Partido Popular Montserrat Nebrera le falló el subconsciente. Estaba criticando a la ministra de Fomento Magdalena Álvarez, por los fallos en el aeropuerto de Barajas por la nevada. Según explicaba ayer este diario, primero sentenció que Álvarez, nacida en San Fernando (Cádiz) y criada en Málaga, "tiene un acento que parece un chiste". Después dijo que tiene un problema de comunicación, siendo andaluza. Y para que se comprendiera mejor lo que quería decir, añadió: "Yo algunas veces, cuando llamo a Córdoba y oigo desde algún hotel que me contestan, no acabo de entender, porque si no estás avezado a hablar en andaluz, normalmente pues te cuesta".

Metida ya de lleno en el fangal, la diputada autonómica del PP se preguntó "por qué Manuel Chaves se quitó de encima esta cosa y la colocó en el Gobierno". En este mismo espacio he criticado a la ministra por diversas causas, como el fiasco de las obras del AVE en Cataluña, no facilitar la entrada a la portavoz popular en el Parlamento andaluz a un túnel ferroviario en construcción o patrocinar un concurso que pretendía ganar y ganó. Seguro que, más allá del insulto y la descalificación a una región en su conjunto por su forma de hablar, los políticos del PP pueden encontrar argumentos de sobra para criticar a los del PSOE. De hecho, eso fue lo que hizo el propio Rajoy el sábado: pidió la dimisión de Álvarez por el caos originado por la nieve y consideró impropio que en un país civilizado se cierre el principal aeropuerto por semejante causa.

Esta metedura de pata de Nebrera exige una petición de disculpa, de su partido y de ella misma. O sea, lo contrario que ha hecho el secretario general del PP andaluz, que ha culpado del desliz "a la soberbia, mala gestión y tono chulesco" de la ministra. Eugenio, aquel catalán que contaba chistes muy serios, tenía uno que viene a propósito: "Saben aquel que fue a una óptica y pidió unas gafas. Y le preguntaron ¿son para ver de cerca o para ver de lejos? Y él contestó, yo con que me sirvan para ver aquí en la provincia de Huesca...". Cambien Huesca por la Barcelona de Nebrera o el Cádiz de Sanz y tendrán una solución a este enigma. El talante popular no debería ser el principal aval para la continuidad en el poder de los socialistas en Andalucía.

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