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Ignacio Gago /

Tráfico de tongos

PARA mi madre siempre soy uno de los cuatro candidatos a Mejor Hijo del Año de España. El fallo es más bien previsible ya que es la única integrante del jurado y porque los otro finalistas son mis tres hermanos. Si un año no pillo, quizá el próximo. En demasiados premios de campanillas que se entregan en España a programas y profesionales de televisión la mecánica no es muy distinta. Ahí andan los TP de Oro de la otrora revista de referencia sobre la tele, cuyo palmarés anual siempre solía moverse a favor de la cadena que emitía la entrega de los galardones y donde, los elegidos, conocían de antemano que eran ellos y no otros los designados para llevarse la estatuilla. Qué decir de las Antenas de Oro, distinciones que se suelen distribuir atendiendo al patrocinador de turno, siempre y cuando el galardonado se comprometa a asistir para recoger el premio. Caso contrario se corre la lista hasta dar con uno que jure estar presente en la gala y su photocall.

Lo malo viene cuando los tejemanejes contagian a premios de cierto postín. En la Academia de Televisión, por ejemplo, su nueva junta directiva cambió las bases de dos de sus galardones a los cinco minutos de aterrizar para así repartirlos entre profesionales y cadenas autonómicas amigas. No se sorprenda si entre los que impondrá por dedazo a los canales de la Forta este año le toca uno póstumo a la TPA asturiana , amenazada de cierre por la crisis y por orden del presidente del Principado, Álvarez Cascos.

Y lo de los Premios Ondas, autodenominados los más "prestigiosos" del sector. Este año, para variar, cuarto y mitad han ido a parar a programas y profesionales del Grupo Prisa, que por algo los organiza su Radio Barcelona. Uno cae en la cuenta de que, quizá, aquel polémico Ondas a Jorge Javier Vázquez no era si no parte del peaje previo a la absorción de Cuatro, ex cadena de Prisa, a manos de Telecinco. Ahora, gloria para otra cara de Telecinco, Ana Rosa Quintana, perpetradora de la deleznable entrevista a la mujer del pederasta Del Valle.

La gaditana Radio La Pepa seguramente se merece el Ondas en esta edición, pero queda un poquito feo sabiendo que el máximo responsable de Prisa Radio es un poderoso periodista procedente de la Tacita de plata.

De remate, el Premio Nacional de TV del Ministerio de Cultura a los informativos de TVE. Seguramente también merecido, pero con un tufo que echa para atrás al comprobar su independiente jurado compuesto por cuatro jerifaltes del ministerio de Cultura, una ex directora de RTVE, un ex presentador del telediario, una ex subdirectora de Informativos de TVE y una ex empleada de TVE. El legislador terminará tipificando el tráfico de tongos en el Código Penal junto al delito de tráfico de influencias.

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