Tribuna Económica

gumersindo / ruiz

Transparencia, contabilidad y ética

DÍAS atrás este periódico se hacía eco del portal de transparencia de la Junta de Andalucía, que aplica una ley autonómica, de junio de 2014. La información que ahora se difunde se refiere, muy detalladamente, a contratos y subvenciones, y permite analizar -no sin esfuerzo- el impulso desde la Junta a la empresa, la sociedad civil y los ayuntamientos, y ver si éstos cumplen con los objetivos para los que se les contrata o subvenciona.

Buena parte del portal está en construcción, y deberían dedicarse los medios necesarios para que estuviera listo cuanto antes. El coste es insignificante en relación con los beneficios, no sólo como información en sí a la que los ciudadanos tienen derecho, sino como herramienta para valorar las políticas públicas. Tomadas en su conjunto -y no anecdóticamente- el conocimiento de las subvenciones y contratos son una buena fuente para la discusión política, y también para la planificación, control y toma de decisiones en temas que afectan a la vida cotidiana de Andalucía.

Los siete grupos sobre los que se construirá el portal que ahora se inicia pueden agruparse en dos líneas. Una, sobre información institucional y organizativa, altos cargos, procedimientos, centros de servicios, participación ciudadana, y de relevancia pública y jurídica. La otra -que es la que encuentro más interesante- recoge: planificación y evaluación, económica, financiera y presupuestaria, contratos, convenios y subvenciones. En la última información agregada de los contratos del sector público vemos que hay dos grupos principales con más del 70% del total: los del Servicio Andaluz de Salu, y los de Educación para mantenimiento de centros escolares, señalando dónde, pese a los recortes, se ha puesto un empeño especial en estos años de crisis.

Me ha llamado la atención un artículo de Daniel Ben-Ami, sobre contabilidad, titulado "Lecciones de moralidad cotidiana", sobre la forma en la que los jesuitas desarrollaron un sistema contable en su expansión internacional. No era sólo una forma de llevar las cuentas financieras, sino también un método de reflejar cómo se cumplían sus objetivos sociales y religiosos, contando desde las comuniones que daban, a la asistencia a misas de sus feligreses, junto a otros datos como las mejoras o no en las condiciones de vivienda, alimentación y salud de los mismos. Como resume Ben-Ami: "Incorporaban a la contabilidad diaria una base filosófica y moral altamente sofisticada".

Dos reflexiones finales me sugiere el portal de la Junta de Andalucía. Una, cuando entré sólo 13 personas lo habían valorado (con una media de 2,5 sobre 5), pero si este portal va a ser algo vivo, tiene que crecer con la participación activa y las ideas de mucha gente. Otra, que en una nueva sociedad estos portales deberían servir no sólo para satisfacer una curiosidad estadística, ver las condiciones económicas de los políticos, o con quién se contrata o subvenciona, y para qué, sino para valorar el sentido mismo de los contratos y subvenciones. Un paso posterior sería el seguimiento de los servicios que se prestan, y si responden a los principios sobre los que queremos reformar nuestra sociedad y nuestras instituciones.

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