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Un día en la vida

Manuel Barea

mbarea@diariodesevilla.es

Triana será independiente en 2043

Hay un bombardeo de años en los que "se harán cosas", pero si no se hacen no pasa absolutamente nada

En 20XX empezará esto, en 20XY se terminará lo otro y en 20XZ ocurrirá aquello. Mientras tanto, en cada dosmilnosecuántos se celebrarán no sé cuántas efemérides y aniversarios y tal año o tal otro será el Año de Nosequién o de Nosequé. ¿Por qué no se celebra alguna vez el Año Internacional de Nada o el Año de Nadie? Por supuesto, también llevaremos un año más, a medida que vaya transcurriendo el calendario, sin Fulano o sin Mengana o sin Zutano, que se murieron un año hace ya X años, y así X+1 y X+2 y X+3 hasta que la palme también el necrólogo y otro obituarista ocupe su lugar y se dedique a recordar llegada la fecha de marras que llevamos ya un año sin su antecesor, y al siguiente dos, y después tres, y así hasta que él también la diñe y llegue otro sustituto… y desde luego todos lo harán con un afán y una entrega que, tratándose de la muerte, cualquiera diría que son de la partida de Millán Astray (sí, novio de la muerte, pero de la de otros).

Entretanto -como decía al principio-, los que aún viven y colean lo que se les permite circulan por el almanaque de su existencia bajo el bombardeo diario de años en los que "se harán cosas". Pero si no se hacen el año señalado no pasa absolutamente nada. ¿Acaso no están los plazos para incumplirlos? Esa es la máxima, la actitud. Una procrastinación a escala industrial. E institucionalizada. Los medios de comunicación nos hemos abonado a los titulares con años. Llega el máximo responsable de una administración, de una institución -o en su defecto uno de sus secundarios-, cita con toda la pompa, y el desahogo, un año para la culminación de un proyecto y con generosa tipografía queda reflejado y es aireado a los cuatro vientos. Llegado el año, si no se ha puesto en pie ni media coma del proyecto, no pasa nada. Vendrán más años malos y nos harán más ciegos.

Estos días se ha difundido la especie de que los chinos construirán en diez días un hospital por el brote de coronavirus. No sé si lo harán, pero si lo hacen tal vez deberíamos tomar nota por estos lares. "Ya está éste simpatizando con un régimen comunista totalitario que no respeta los derechos humanos ni las libertades civiles", oigo que me reprochan. Certera recriminación: no me doy cuenta de que yo tengo aquí toda la libertad del mundo para esperar las horas que hagan falta en Urgencias mientras fantaseo pacientemente sobre la ampliación del Metro y del Tranvía, la SE-40, un Plan Centro con una peatonalización encomiable y, por qué no, mi digna jubilación. Sí, tengo tanto tiempo libre que puedo dedicarme a pensar en titulares con años, como el de este artículo.

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