La ciudad y los días

carlos / colón

Tristes noticias viejas

ES como si en vez de en un quiosco o en el ordenador leyéramos los periódicos en una hemeroteca antigua, de las de grandes volúmenes con fantasmales páginas amarillentas de ejemplares salvados de envolver desperdicios de pescado o rellenar zapatos (destino tradicional de los periódicos que, como algunos insectos, sólo viven veinticuatro horas). Un joven de extrema derecha nacido en Cádiz dio muerte, en pleno centro de París, a un joven de extrema izquierda. Poco liberal salió el tipo, por lo que se ve. Pero no es su nacimiento gaditano lo que hace amarillear la página del periódico cuando leo la noticia, sino que un joven de extrema derecha mate en las calles de París a un joven de extrema izquierda. ¿Cómo se puede ser de extrema derecha o extrema izquierda a principios del siglo XXI? Van con un siglo de retraso estos chicos al manejar ideologías cuyo carácter letal quedó sobradamente demostrado a lo largo del siglo XX en la Rusia comunista, la Italia fascista, la Alemania nazi, la España franquista, la China maoísta, la Camboya de Pol Pot, la Cuba de Castro, el Chile de Pinochet, la Argentina de los generales o la Corea de Kim Il-sung.

Y aún se puede comprender que la extrema izquierda atraiga a un joven como un ideal revolucionario y radical propio del entusiasmo, el idealismo y hasta la inconsciencia de la juventud. Pero la extrema derecha… ¿Cómo es posible que la extrema derecha atraiga a un joven? No sólo por lo que sabemos de ella a través de la historia, porque tampoco nos da buenas noticias sobre la extrema izquierda, sino sobre todo por la pobreza egoísta, la pesantez retrógrada, la grosería ideológica, la miseria humana, la indigencia cultural, el culto a la violencia, la cerrazón xenófoba y el racismo programático que caracterizan a la extrema derecha.

Pelea en las calles de París entre jóvenes de extrema derecha y extrema izquierda. Como en los años 30. ¿Quién podía imaginarse en el brillante y libre París de los años 20 y 30 que en pocos años los soldados alemanes desfilarían por los Campos Elíseos? Nada está ganado para siempre. Todo puede perderse. Cuando Rick le preguntó al líder de la Resistencia Viktor Laszlo si su causa merecía tanto sacrificio, éste le respondió: "Pregúnteme por qué se respira. No respire y morirá. No combata el mal y morirá el mundo". Ese mal, aún en germen, vuelve a aflorar en Europa, el continente que tantas veces parece olvidar que lo incubó.

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