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rafael / sánchez Saus

Universidad y dineros

UN buen amigo me da noticia de la aparición de Educar en la Universidad, hoy, un jugoso libro coordinado por Fernando Gil y David Royero, y editado por Encuentro. El prólogo, para empezar a hablar, nos proporciona la siguiente relación de problemas universitarios, viejos y nuevos, objeto de la obra: "La proliferación desproporcionada de universidades; la necesidad de reclutar numerosos profesores (en muchos casos con baja formación y vocación docente e investigadora); la confusión que se produce al mezclar en un mismo espacio institucional lo que son escuelas profesionales con estudios realmente universitarios; la escasa selección del alumnado universitario; la creciente politización y mercantilización de la gestión universitaria; la progresiva sustitución del papel del profesor como investigador y estudioso por una figura dinamizadora y gestora; la galopante secundarización de las aulas universitarias; la aceptación acrítica de modas (las innovaciones huecas, las competencias sin contenido, la creatividad sin pensamiento, las nuevas tecnologías para las mismas ideas, un sentido crítico sin criterio...); el escepticismo reinante sobre la posibilidad del conocimiento y, sobre todo, una vertiginosa despreocupación por situar la formación de nuestros estudiantes en una perspectiva humanizadora que les proporcione una actitud de respeto y admiración por el conocimiento centrado en las grandes preguntas sobre la realidad". Amén.

Llega muy oportunamente este recordatorio, cuando nuestro flamante consejero de Economía y Conocimiento (al parecer nadie se extraña de esta mezcolanza y jerarquía que es toda una declaración de principios), Antonio Ramírez de Arellano, rector que fue de la Universidad de Sevilla y por ello indudable buen conocedor del paño, anuncia su deseo de comenzar a pagar la deuda de entre 500 y 600 millones de euros que la Junta mantiene con las universidades andaluzas. Como buen socialista, el ex rector cree que en esta vida todo se resuelve con dinero siempre y cuando ellos lo gasten. Y mientras tanto, ante sus ojos y sin la menor intención de reforma interna se mantiene la ineficiencia y el anquilosamiento del sistema universitario andaluz, a la cola en todas las clasificaciones habidas y por haber. ¿Cuánto vale una universidad de verdad? Eso, señor consejero, no tiene usted dinero para pagarlo.

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