HAN sido demasiado los óbitos sucedidos durante este verano como para que hayamos dado fe de ellos. El desenlace de José Luis Uribarri, no por esperado después de una larguísima agonía, fue menos doloroso. TVE emitió, casi de tapadillo, un programa de homenaje que convendría revisar y en el que, en apenas media hora de duración, se glosaba con tino la trayectoria del comunicador, salpicando con testimonios de quienes trabajaron con él a lo largo de los años.

El firmante del trabajo Uribarri, una pasión no podía ser otro que Francisco Quintanar, el responsable de Cine de barrio. Paco Quintanar realizó una ardua labor de documentación que ilustró a la perfección los distintos tiempos del comunicador. De la voz de Eurovisión, del inventor de un programa tan mítico como Aplauso, pero también del presentador de concursos como En equipo.

En lo que no repararían muchos fue en que la voz en off que ilustró el reportaje era la de María San Juan, una auténtica maravilla. La pregunta es obligada. ¿Dónde está María cuando no se la reclama para estas cosas? ¿Cómo es posible que se pueda desperdiciar tanto talento? De la noche a la mañana, de una manera casi improvisada, en plena canícula, TVE puso en marcha un homenaje, Uribarri, una pasión, de visión obligada para cualquier amante del medio televisivo, que aclaró muchas luces acerca de cómo se trabajaba en aquellas décadas, cómo se hacían las cosas no hace tanto tiempo, cuando solamente existía una televisión de monopolio. Evidentemente, viendo Uribarri, una pasión apetece que los homenajes se hagan en vida, que este tipo de perfiles se tracen con el personaje todavía en activo. Un programa retrospectivo de estas características es siempre muy necesario.

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios