Desde mi córner

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

El VAR, esa mina de noticias en tiempo de sequía

La eliminación copera del vigente campeón se generó por una decisión escudriñadora

Indiscutible es que el VAR va a cubrir muchos de los huecos que deja una actualidad poco interesante. El VAR como asidero con el que matar el aburrimiento, y es que el aparato no deja de deparar sucedidos difíciles de comprender. El más reciente ha sido ese penalti dramático que ha echado de la Copa al campeón vigente. Un penalti cuando no había tiempo para más que clasificaba al corajudo Granada para entrar en semifinales.

El VAR se urdió con el pretexto de ayudar a que el fútbol ganase en credibilidad, pero no está siendo así, ya que los González, Hernández, Estrada, Gil Manzano, Prieto, demás parientes y afectos no cooperan a que el artilugio gane adeptos. El tal González al cuadrado se dejó guiar por Cordero Vega, otro que tal, y utilizó el aparato en modo escudriñador para descubrir que Jaume Costa había jugado con la mano, lo que no era totalmente cierto, ni siquiera un poco cierto.

Desde que el fútbol fue fútbol, la voluntariedad era condición sine qua non para castigar con la pena máxima que recoge su código. Pero como cuando entra en escena la mano del hombre todo es cuestionable, campó a sus anchas la interpretación arbitral para la cosa de darle al amigo el culo y al resto por el ídem. Y, coincidiendo con la instauración del artilugio, se prescindió de cualquier interpretación para considerar penalti cada mano de un defensa en el área propia.

Pero no siempre el VAR actúa con ecuanimidad y en el corazón del lío, un penalti a un defensa que no ve el balón, pero que tiene el infortunio de que le dé en un brazo. Penalti porque así lo dice el VAR en esta ocasión, no cuando le dio Ángel en Getafe, sin que lo comprendiese nadie y eliminación de un Valencia privado anteriormente de un gol porque su autor, Rodrigo, estaba una micra adelantado. No será la última fechoría del VAR que nos dé servido el artículo, seguro que no.

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