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Carmen Calleja

Vacaciones de parlamentarios

CON el titular de este artículo no quiero cansarles sobre si el Parlamento andaluz debe habilitar el mes de julio o no. El Gobierno andaluz ya ha pedido que se habilite para la tramitación de un par de leyes y dos comparecencias de control. El PP, en su reciente y machacona posición de pasar por la izquierda a todos, ha pedido que se habilite el mes de julio de forma permanente, lo que llevaría a un cambio del Estatuto que votaron afirmativamente, modificación innecesaria pues su texto es compatible con la habilitación puntual de julio, o de agosto, si necesario fuere, como lo es este año o el pasado. Por otro lado, pedir que haya sesiones parlamentarias para que los diputados no tengan dos meses de vacaciones es aceptar que si no están en el hemiciclo no hacen nada… cuando a veces harían mucho más en su circunscripción oyendo las necesidades de sus electores o explicándoles la política que hacen en el Parlamento.

A lo que me refiero hoy es a las vacaciones de los diputados y diputadas y a cómo las disfrutan. El año pasado casi todos los medios les preguntaron acerca de dónde pasaban su período de descanso. Creo que todos contestaron que en su localidad, pues éstas eran estupendas para estar en ellas en verano. No dudo que así sea, pero me parecieron respuestas hipócritas, porque es muy normal que uno quiera cambiar de aires y conocer cosas nuevas. Si eran afirmaciones sinceras aún me parece peor.

Estos días hemos conocido la encuesta que revela lo poco viajeros que somos los españoles. Quizás ahí se encuadra lo que vengo comentando. Suponiendo que las protestas de veranear en la propia localidad no sean sólo una tonta manera de querer agradar a sus convecinos, sí son una manifestación de localismo chovinista: como lo nuestro nada. La vía más segura para no mejorar y crecer.

Pues aunque así fuera, que cada uno de los interrogados crea vivir en el mejor lugar del mundo, vendría bien que nuestros parlamentarios vean otros sitios, aprendan de lo bueno o malo que observen en esos otros pagos, y que hablen con otras gentes para hacerse una idea más completa de lo que es España, o el mundo global si traspasan nuestras fronteras.

Me ha alegrado leer que el presidente de la Junta dice pasar unos días de descanso en Galicia… si su trabajo se lo permite. Así tendrá ocasión de comprobar a pie de tierra lo bueno o malo de la política autonómica municipal del PP, y si la ciudadanía coincide o no con él en su juicio.

Alejarse un poco de lo cotidiano ayuda a verlo en perspectiva. Y quita bastante el pelo de la dehesa. Parlamentarias y parlamentarios andaluces: salir del terruño no es traicionarlo, sino, seguramente, servir mejor los intereses generales.

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